La desaparición de Leonardo Ariel Escobar, un profesor colombiano de 42 años, ha desatado un clima de incertidumbre y preocupación en México. Escobar, que enseñaba en la Universidad Iberoamericana en Puebla, fue visto por última vez el 2 de enero en Monterrey, Nuevo León, tras ser detenido por la Guardia Nacional en el aeropuerto de la ciudad. Según las autoridades, fue entregado a la policía de Apodaca, pero ha pasado a ser parte de las estadísticas trágicas de un país donde 132,871 personas han desaparecido.
La situación es desconcertante. Durante una conferencia, el secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, reveló que el último registro de Escobar se dio en una grabación donde se le veía desorientado al salir de un cuartel de la policía municipal. Esto contrasta con las declaraciones del fiscal de Nuevo León, Javier Flores Saldívar, quien afirmó que Escobar había regresado al aeropuerto con ropa diferente tras su liberación a las 7:30 de la mañana de ese mismo día. Una maleta del profesor fue encontrada entre objetos perdidos, lo que añade más confusión a la narrativa.
El último contacto de Escobar fue con su pareja, Jorge Aranda, quien relata que el profesor intentaba tomar un vuelo a la Ciudad de México para regresar a Puebla después de pasar la Navidad en Bogotá, Colombia. Después de esa llamada, Escobar desapareció sin dejar rastro.
García Harfuch ha indicado que Escobar estuvo bajo custodia de un juzgado cívico por un periodo de aproximadamente 36 horas, una información que coincide con lo dicho por Saldívar. Este desajuste entre las versiones de diferentes autoridades ha puesto en evidencia las contradicciones que enturbian el caso, lo que ha elevado la preocupación no solo entre los amigos y familiares de Escobar, sino también en la comunidad de la Universidad Iberoamericana. El rector de la institución ha pedido la difusión de las últimas imágenes del profesor para ayudar en su búsqueda, convocando incluso una marcha pacífica para exigir su presentación inmediata y con vida.
Mientras tanto, las autoridades de Nuevo León han comenzado a llevar a cabo operativos de búsqueda en la zona de Apodaca, específicamente cerca de la autopista que lleva al aeropuerto de Monterrey, un paso que refleja la urgencia y la seriedad del caso.
Este trágico acontecimiento se añade a la ya crítica situación de desapariciones en el país, donde los casos de personas desaparecidas continúan aumentando. La comunidad espera respuestas y, sobre todo, justicia en un contexto marcado por el luto y la desesperación. El fate symboliza no solo el dolor de una familia y de una institución educativa, sino también la crisis más amplia que enfrenta México en su lucha contra la inseguridad y la impunidad.
(Actualización hasta 2023).
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