Manu Fraga, quien ha dedicado 26 años de su vida a la Copa del Rey Mapfre, se encuentra en el centro de una regata que ha evolucionado significativamente desde que él mismo compitió como regatista en tres ocasiones. Desde su posición como director del Real Club Náutico de Palma de Mallorca, Fraga anticipa una edición 2026 que prometen ser memorable y competitiva, destacando la importancia de esta regata en el panorama náutico internacional.
La edición número 44, que se desarrollará en agosto, se puede vislumbrar como una continuación exitosa de las anteriores. Fraga comenta que la organización del Campeonato de Europa de ORC en 2025 ha dejado una huella positiva, elevando no solo el nivel deportivo, sino también el perfil internacional del evento, contribuyendo a una mayor participación de equipos de todo el mundo.
Entre las novedades deportivas, la regata contará con 16 equipos femeninos, una flota de 7 monotipos Swan y cuatro clases en ORC, creando una competencia abierta donde no hay un favorito claro. “El podio está muy abierto”, asegura. Este año, el formato de fase final se repetirá, permitiendo que las regatas del sábado y domingo ofrezcan emoción y presión, similar a las Medal Race de los Juegos Olímpicos, una anticipación que ha generado conversación y hasta controversia entre los competidores.
Un aspecto destacado es la participación del Rey Felipe VI, quien navegará a bordo del nuevo TP52 ‘Hispania’. Su presencia no solo añade un nivel adicional de competencia, sino que también brinda una invaluable exposición pública a un deporte que a menudo se considera menor. Fraga expresa su orgullo por la participación del monarca, resaltando que su implicación en el deporte de la vela contribuye a su popularización.
Aunque han surgido preocupaciones sobre el alto costo asociado a la competición en temporada alta en Mallorca, Fraga y su equipo están trabajando para mitigar estos gastos. Mediante la reducción de un día en la competición y el establecimiento de acuerdos para descuentos en alojamiento y billetes de avión, buscan hacer el evento más accesible para los competidores.
El interés por la regata se mantiene intacto, con más de 100 barcos confirmados en seis clases. La clave para mantener esta participación reside en la comunicación constante con los regatistas, atendiendo sus inquietudes y asegurando que la calidad deportiva siga al alza. Fraga añade que uno de sus objetivos es aumentar la internacionalización de la flota, buscando llevar la variedad de nacionalidades de 18-23 a 30.
A medida que la vela evoluciona, no se descarta la posibilidad de incorporar clases como los catamaranes voladores GC32, que una vez aportaron un espectáculo único y un perfil internacional a la regata. Sin embargo, se mantiene la prioridad en la clase ORC, que representa el núcleo de la competición.
La 44ª Copa del Rey Mapfre se perfila como un evento que no solo continúa una rica tradición náutica, sino que también se adapta e innova, ofreciendo una plataforma para atletas y promoviendo la vela en un contexto global. Con números que destacan la diversidad y calidad de los participantes, se espera que se convierta en una de las mejores ediciones de la historia.
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