Hubo un tiempo en el que The Walking Dead era un auténtico fenómeno de audiencias. Entre 2014 y 2016 fue la serie más vista en Estados Unidos entre el público adulto, por delante incluso de las producciones emitidas en la televisión en abierto. Con su undécima y última temporada en emisión (este lunes Fox estrena la segunda de las tres tandas de episodios en las que se divide esta entrega final), ese fenómeno ha quedado en el pasado, pero sigue arrastrando a una importante masa de fans y todavía es suficientemente rentable como para que su universo, del que también forman parte Fear the Walking Dead y The Walking Dead: World Beyond, vaya a crecer con una serie protagonizada por Daryl (Norman Reedus) y Carol (Melissa McBride), otra titulada Tales of The Walking Dead y tres películas con Rick Grimes (Andrew Lincoln) como protagonista. Porque los zombis, como es sabido, se resisten a morir.
De momento, lo que ocupa a esta franquicia derivada de los cómics creados por Robert Kirkman es el final de la serie madre. La máxima responsable de que The Walking Dead llegue a buen (o mal) puerto en su andadura televisiva será la guionista Angela Kang (Irvine, California, 45 años), responsable de la serie desde la novena temporada y una de sus escritoras desde la segunda. Para el equipo, encarar el desenlace de una serie que lleva 12 años en antena supone un amplio abanico de sentimientos, desde la tristeza hasta un alivio que no ocultan.
Pero antes, llega una penúltima tanda de episodios que llevará a los protagonistas a mezclarse con una nueva comunidad, la Commonwealth, que introducirá nuevos personajes y mostrará una nueva organización en la que tratarán de encajar Daryl y los suyos. “El apocalipsis dejó a todo el mundo al mismo nivel, y ahora estarán en una situación en la que tienen que volver a una versión de lo que fueron una década atrás. Es una transición muy discordante para muchos de ellos”, explica la guionista sobre esta nueva trama.
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A las emociones habituales vinculadas al final de una serie, hay que añadir en esta ocasión el factor fan y la imposibilidad de satisfacer a todos los espectadores. Kang conoce de primera mano los límites a los que pueden llegar los entusiastas seguidores de The Walking Dead. “Estamos muy agradecidos a nuestros fans, incluso si a veces se enfadan por decisiones creativas. La indiferencia sería peor. Pero a veces puede ser complicado. Algunos hemos sufrido amenazas, algunos actores y yo misma hemos visto nuestra privacidad invadida por algunos seguidores, y da miedo.
Pero si se trata solo de que tengan fuertes opiniones sobre a dónde debería ir la historia, me alegra que estén tan involucrados. No queremos decepcionarlos, pero al mismo tiempo, la gente tiene diferentes opiniones, que además cambian con el tiempo. Si hubiésemos escuchado a los fans en la segunda temporada, habríamos tenido que matar a Carol, pero no lo hicimos y se convirtió en uno de los personajes más queridos. Siempre intentamos tomar las mejores decisiones para la historia. Unas veces están alineadas con los fans y otras no. Pero no hacemos las cosas a propósito para cabrearles”.

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