Los ecos del trágico descarrilamiento del Tren Interoceánico resuenan en la memoria de Katherine Vásquez, una joven sobreviviente de 21 años que experimentó en carne propia el horror de ese accidente ocurrido el 28 de diciembre de 2025, cerca de Nizanda, Oaxaca. A bordo del tren, destinado a conectarla con su padre en Chivela y luego con sus abuelos en Motillas, Vásquez vivió lo inimaginable. Con 250 pasajeros a bordo, la segunda locomotora se salió de la vía, arrastrando a los demás vagones. Un trágico saldo dejó 13 vidas perdidas y más de un centenar de heridos, de los cuales 36 aún requieren atención médica.
Vásquez recuerda que fue su primera vez viajando en tren. Mientras se distraía transfiriendo datos de su antiguo celular, sintió que el tren intentaba girar en una curva. Pero, en lugar de seguir recto, el convoy se precipitó a un lado. Su vagón cayó 6,5 metros, una experiencia traumática que aún le provoca miedo. Los gritos de pánico entre los pasajeros llenaron el aire. Instintivamente, decidió aferrarse a un portabultos, empujando todo lo que llevaba consigo.
La situación fue caótica. Atrapada, observó cómo otros se lastimaban, pero cuando logró salir, se encontró con un horror indescriptible; personas heridas pedían ayuda y el caos reinaba. En medio de la confusión, alguien le sugirió no mover su mochila, que estaba atrapada bajo un cuerpo inerte. Finalmente, logró escalar y alcanzó las vías, donde otros vagones permanecían colgando, exponiendo la fragilidad de la vida.
En el hospital, a Vásquez le hicieron radiografías, pero fue dada de alta sin que se le explicara claramente su condición. Se prescribió un potente antiinflamatorio para el manejo del dolor, que no estaba disponible en el hospital. Al regresar a casa, despertó con un intenso dolor y limitaciones de movimiento. Tras una consulta privada, se confirmó que había sufrido una contusión en la rodilla y daños cervicales, lo que requería el uso de un collarín.
Ante esta tragedia, la presidenta de la ciudad, Claudia Sheinbaum, comprometió recursos para las víctimas. Se presentaron 30,000 pesos para apoyar a las familias afectadas y cubrir costos inmediatos relacionados con el accidente. Las víctimas, entre las que se encuentran nombres y rostros, evocan la tristeza de un evento devastador que dejó huellas imborrables en la comunidad.
La Secretaría de Gobernación ha revelado la identidad de las 13 víctimas, que incluyen a personas de diversas edades, desde un niño de seis años hasta adultos mayores. Mientras la investigación sobre las causas del accidente avanza, las historias de quienes sobrevivieron, junto con la profunda pérdida que se siente, recordarán a todos que la seguridad en el transporte es primordial.
A medida que la noticia se difunde, la incertidumbre persiste para aquellos que quedaron en el umbral de la tragedia. La historia de Katherine y los demás pasajeros será recordada como un llamado a la conciencia sobre la importancia de la seguridad ferroviaria en México.
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