La 25 Feria Internacional del Libro (FIL) Zócalo Ciudad de México ha rendido un emotivo homenaje póstumo al destacado poeta, editor y promotor cultural, Antonio Calera-Grobet, quien falleció en agosto de este año. Para conmemorar su legado, el foro destinado a editoriales independientes ha sido bautizado a su nombre, un tributo que refleja su impacto en la escena cultural de la ciudad y el país.
Este nuevo espacio reemplaza a la icónica carpa de La Chula, un foro cultural móvil creado por Calera-Grobet, que funcionaba en una singular camioneta amarilla de 1975, transformada en biblioteca y sala de actos itinerante. La apertura oficial del foro tuvo lugar el pasado sábado, con un conversatorio que reunió a familiares y amigos del poeta, quienes compartieron recuerdos y reconocieron sus valiosas contribuciones al arte y la cultura.
El titular de la Subsecretaría de Grandes Festivales Comunitarios de la ciudad, Argel Gómez, destacó el arduo trabajo de Calera-Grobet en la FIL Zócalo, donde fomentó la lectura de poesía en voz alta, recordando cómo su pasión y perseverancia fueron inspiradoras para numerosas generaciones de promotores culturales. “Para abrirle brecha al arte y la cultura se necesitan mucha necedad y mucha ternura”, afirmó Gómez, resaltando la esencia de su labor.
Adrián Calera, hermano del homenajeado, subrayó el compromiso que Antonio tuvo con el arte desde una perspectiva colectiva. Un ejemplo emblemático de su dedicación fue la Hostería La Bota, un restaurante y espacio cultural que Calera-Grobet inauguró en 2005 en el Centro Histórico y que funcionó durante dos décadas, hasta su fallecimiento.
Durante el homenaje, también participaron la poeta Melisa Arzate Amaro, su compañera sentimental y colaboradora, quien leyó una emotiva carta dirigida a él, y el pintor Demián Flores, familiarizado con su obra y quien diseñó libros y carteles para las actividades de La Bota.
Este tributo a Antonio Calera-Grobet no solo celebra su vida y obra, sino que también se convierte en un recordatorio del valor de la literatura y la cultura en las comunidades, resaltando la importancia de la solidaridad y el trabajo colaborativo en la promoción del arte. La FIL Zócalo continúa siendo un espacio vital en la Ciudad de México, donde se fomenta la lectura y se celebra la diversidad cultural, en un ejemplo que perdurará en el tiempo.
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