Honduras ha reafirmado su compromiso de colaborar estrechamente con las agencias de seguridad de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico. Este acuerdo se solidificó tras una reunión entre Kristi Noem, enviada especial de Washington para la alianza de seguridad en América Latina, y el presidente hondureño, Nasry Asfura, celebrada recientemente en Tegucigalpa.
En marzo de 2026, el presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado una ambiciosa alianza con varios países de la región con el objetivo de “destruir” a los cárteles de la droga. Durante una cumbre en Florida, donde asistieron varios mandatarios de inclinación derechista, Asfura se destacó como uno de los líderes apoyados por Trump. Este contexto resalta la importancia de la visita de Noem en el marco de la “Escudo de las Américas”, una iniciativa diseñada para fortalecer la cooperación en temas de seguridad y migración.
Honduras se enfrenta a un grave desafío de violencia, alimentado por la presencia de pandillas como Mara Salvatrucha y Barrio 18, responsables de una significativa porción de los homicidios en el país. Estas pandillas han sido catalogadas como organizaciones terroristas por el gobierno estadounidense, lo que subraya la urgencia de las medidas propuestas. Luego de la reunión, Asfura afirmó que los diálogos fueron productivos y que se ofreció la disposición completa para trabajar juntos hacia una América más próspera.
Gerson Velásquez, ministro de Seguridad de Honduras, también se refirió a la colaboración, enfatizando la combinación de esfuerzos entre las instituciones hondureñas y las agencias federales de EE.UU. para abordar el crimen organizado. Los temas discutidos incluyeron además la mejora de la ciberseguridad, un aspecto clave en la lucha contra el narcotráfico. Asimismo, se acordó ofrecer asistencia técnica para fortalecer tanto a la policía como al ejército hondureño, crucial en el contexto de un país en constante lucha contra la delincuencia.
La estrategia de Honduras se complementa con una reforma penal dirigida a endurecer las leyes contra el crimen organizado. Esta iniciativa refleja tendencias en América Latina, donde algunos gobiernos, como el de El Salvador bajo Nayib Bukele, han implementado medidas drásticas contra las pandillas, aunque no sin críticas de organizaciones de derechos humanos.
En un giro político interesante, Asfura recibió el apoyo decidido de Trump durante su campaña y, poco antes de las elecciones, se otorgó un indulto a Juan Orlando Hernández, exmandatario y copartidario de Asfura, quien enfrentaba una condena por narcotráfico. Este contexto político añade una capa adicional de complejidad a la ya desafiante situación de Honduras.
A medida que las conversaciones avanzan, tanto Honduras como Estados Unidos parecen decididos a enfrentar en conjunto el flagelo del narcotráfico, reflejando una sincronía estratégica en tiempos de alta tensión y desafíos en la seguridad de la región.
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