Este jueves se confirmó el fallecimiento del técnico neerlandés Leo Beenhakker, una figura emblemática en la historia del fútbol europeo y especialmente del Real Madrid, donde dejó una huella imborrable al convertirse en el último entrenador en conquistar tres Ligas consecutivas con el club merengue. Sin embargo, su paso por la institución blanca no estuvo exento de polémicas, y una de las más recordadas fue su tensa relación con Hugo Sánchez, el legendario delantero mexicano y uno de los ídolos más queridos por la afición madridista.
Corría el año 1992 cuando Hugo Sánchez, ya consolidado como uno de los grandes referentes del Real Madrid con nueve títulos en su palmarés, enfrentaba diferencias profundas con Beenhakker, a quien nunca terminó por aceptar como su entrenador. De acuerdo con testimonios de la época, el mexicano llegó incluso a encarar al entonces presidente del club, Ramón Mendoza, con una declaración tajante: “Yo no puedo trabajar con un tipo que es mentiroso y asqueroso, o él o yo”.
El conflicto se agravó cuando Beenhakker decidió no convocar a Hugo para un partido frente al Espanyol de Barcelona, a pesar de que el delantero ya se encontraba recuperado de una lesión. La decisión fue un punto de quiebre en la relación entre ambos, y el propio Hugo no dudó en expresar públicamente su molestia: “No voy convocado. Habrá que preguntarle al técnico el por qué. Es una muestra inequívoca de que no quiere a Hugo para resolver. Me ha sorprendido y me ha molestado no estar”.
Sánchez añadió que entendía su ausencia en un partido anterior frente a la Juventus, en Turín, por la Copa UEFA, dado el planteamiento táctico más defensivo, pero no aceptaba la justificación en un partido contra el Espanyol, donde el estilo ofensivo parecía más adecuado: “He demostrado que valgo para jugar al ataque. Se me están inflamando las amígdalas”, declaró, mostrando su incomodidad.
A pesar de las fricciones y la presión del pentapichichi, Mendoza respaldó a Beenhakker, quien se mantuvo en su cargo. Hugo Sánchez, sintiéndose relegado, optó por regresar a México y fichar con el Club América. “Lo hice porque me pagaron mucho dinero, me pagaban lo mismo que ganaba en el Real Madrid”, explicó años más tarde sobre su decisión.
La figura de Leo Beenhakker será recordada tanto por sus logros como estratega, como por los episodios que marcaron su trayectoria con intensidad. Su legado en el fútbol internacional permanece vivo, y su estilo, aunque no exento de controversias, dejó una marca en todos los equipos por los que pasó.
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