La central nuclear de Paks, la única de Hungría, ha paralizado sus operaciones debido a un dramático descenso del caudal del río Danubio, alcanzando mínimos históricos. Este fenómeno ha sido exacerbado por una ola de calor que afecta a toda Europa y ha llevado a la planta a una situación crítica. Peter Magyar, primer ministro húngaro, anunció la interrupción de las actividades en la central mediante redes sociales el 2 de agosto de 2026, destacando que la producción eléctrica se ha visto mermada a solo 480 megavatios, frente a la capacidad normal de 2,000 megavatios.
La gravedad de la situación se acentúa al señalar que, para el lunes, la central podría quedar completamente inactiva, algo que no ocurre desde hace 44 años. La refrigeración de los reactores depende enteramente del caudal del Danubio, lo que hace que la dependencia de esta fuente hídrica sea crucial y preocupante en el contexto actual.
Hungría se enfrenta a un apagón inédito en su historia eléctrica, y el primer ministro ha formado un grupo de trabajo para abordar este desafío sin precedentes. En respuesta a la crisis, el gobierno ha comenzado a implementar medidas urgentes para mitigar la escasez de energía. Se ha solicitado a los principales consumidores industriales del país que reduzcan su consumo de electricidad, y muchos han accedido a reorganizar su producción.
Además, Magyar ha anunciado la suspensión del tráfico ferroviario de mercancías en las horas pico, desde las 17:00 hasta las 22:00, para aligerar la carga del sistema eléctrico. También se espera que el trabajo remoto se utilice en la administración pública, animando a las empresas a ofrecer teletrabajo a sus empleados. Para contribuir a esta crisis, se reducirán o apagarán las luces decorativas y no esenciales en edificios estatales.
La situación ha llevado a que el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, ofrezca apoyo a su vecino, advirtiendo que el posible cierre completo de Paks podría desencadenar una crisis energética sin precedentes para Hungría. Las centrales nucleares en Eslovaquia, como las de Bohunice y Mochovce, continúan operando normalmente, pero también han empezado a sentir los efectos del descenso en el caudal del Danubio.
La comunidad internacional observa con atención los desarrollos de esta crisis energética, que no solo afecta a Hungría, sino que también podría tener repercusiones más amplias en la región. La dependencia de recursos naturales y el impacto del cambio climático son recordatorios urgentes de los desafíos que enfrentan las naciones en su camino hacia un futuro energético sostenible.
(el contenido es de 2026-08-02 01:30:00, la información refleja un escenario en curso)
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


