En un movimiento significativo para el futuro político de Hungría, el partido del Gobierno, Tisza, ha nominando a András Baka, expresidente del Tribunal Supremo, como nuevo presidente del país. Esta decisión representa uno de los pasos finales en la remodelación del sistema de poder que el primer ministro, Péter Magyar, denunció fue establecido por su predecesor, Viktor Orbán, junto a figuras como el destituido Tamas Sulyok.
Con control sobre 141 de los 199 escaños del Parlamento, el Tisza está en una posición formidable, pues la ratificación de Baka, programada para el próximo martes, se prevé que sea meramente ceremonial. Sulyok, quien firmó recientemente una enmienda constitucional que puso fin a su mandato, había sido elegido durante la amplia mayoría parlamentaria de Orbán en 2024.
Baka, cuyo mandato como presidente del Tribunal Supremo se extendió desde 2009 hasta 2011, fue destituido tras criticar públicamente al Gobierno de Orbán; un juicio que más tarde fue calificado como ilegal por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Su trayectoria está marcada por un enfoque firme en la defensa del Estado de derecho y la independencia judicial, principios que Magyar destacó en su anuncio, subrayando la necesidad de un líder que pueda restablecer la credibilidad de las instituciones húngaras.
El primer ministro enfatizó que Hungría requiere un presidente cuya experiencia en derecho público y constitucional ofrezca garantías para revertir los desvíos autoritarios del pasado. “Necesitamos un presidente de la República cuya autoridad profesional y experiencia ofrezca una base sólida para devolver al país el camino del Estado de derecho y constitucional,” declaró Magyar.
La decisión del Tisza de nombrar a Baka se tomó mediante una votación secreta y es considerada una de las más importantes hasta la fecha. La elección se lleva a cabo en un contexto donde muchos de los altos funcionarios del antiguo régimen de Orbán son vistos como “títeres”, obstaculizando lo que se denomina un proceso de regeneración democrática para Hungría. Sulyok fue destituido mediante una enmienda constitucional que ha sido objeto de críticas por falta de garantías legales, según Amnistía Internacional.
Baka, quien también fue juez en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, enfrenta la tarea de liderar un país que, aunque enfrenta desafíos estructurales, busca reenfocar su futuro en los principios democráticos. Este martes, el Parlamento llevará a cabo una votación secreta sobre su candidatura, donde necesitará el apoyo de dos tercios de los diputados, en un proceso al que el partido opositor, Fidesz, ha decidido no participar, alegando la ilegitimidad de la destitución de Sulyok.
El papel del presidente en Hungría es, en gran medida, ceremonial y sin atribuciones ejecutivas directas; sin embargo, su figura se erige como un símbolo de la dirección política del país. Con esta elección, Hungría parece estar dando pasos firmes hacia un nuevo capítulo en su historia política, que busca distanciarse del legado de Orbán y promover un nuevo respeto por las instituciones democráticas.
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