El sábado 10 de octubre de 2026, los rebeldes hutíes de Yemen llevaron a cabo un devastador ataque contra el aeropuerto internacional de Riad, causando la muerte de al menos 12 personas y dejando a 309 heridos. Este ataque no solo trajo consigo una tragedia humana, sino que también resultó en la suspensión total de las operaciones en la principal terminal aérea del país. Horas más tarde, otro proyectil impactó en las cercanías del aeropuerto internacional Rey Fahd en Dammam, a más de 1,500 kilómetros de la frontera yemení.
La coalición militar liderada por Arabia Saudita, que apoya al gobierno yemení, culpó a los hutíes, respaldados por Irán, de este ataque, calificándolo de “crimen de guerra” y prometió responder con “firmeza”. Turki al Malki, portavoz de la coalición, describió la agresión como un ataque directo a una de las principales terminales de pasajeros, subrayando el impacto en la vida de civiles y empleados del aeropuerto.
Las repercusiones del ataque fueron inmediatas: más de 300 vuelos fueron cancelados y 222 experimentaron retrasos significativos. Aunque el segundo ataque en Dammam no dejó víctimas confirmadas, el portavoz militar de la coalición informó que un proyectil había alcanzado la zona cercana al aeropuerto, lo que genera preocupación sobre la seguridad en el espacio aéreo saudí. La Autoridad General de Aviación saudí anunció que la reanudación de las operaciones en Riad dependería de una exhaustiva evaluación de los daños.
Entre las víctimas fatales, se reportaron cuatro ciudadanos saudíes y ocho residentes extranjeros de diversas nacionalidades, incluyendo un estadounidense y un egipcio. Los heridos han sido trasladados a múltiples hospitales, y algunos de ellos se encuentran en estado crítico.
Este ataque fue el segundo contra el aeropuerto internacional Rey Khalid en menos de 24 horas. Un ataque previo había dejado un saldo de tres muertos y daños en un avión de una aerolínea saudí. Desde el miércoles anterior, ataques adicionales han cobrado la vida de tres personas y dejado más de 30 heridos. Los hutíes han reivindicado la autoría de varios ataques, utilizando drones y misiles contra objetivos civiles, militares y energéticos en Arabia Saudita.
El portavoz hutí, Yehya Sarea, afirmó que su grupo controla el espacio aéreo saudí, resaltando que permitirán vuelos humanitarios autorizados desde y hacia el aeropuerto de Riad. Aseguraron que sus acciones son una respuesta a los bombardeos aéreos saudíes en Yemen y advierten a las aerolíneas internacionales que eviten el espacio aéreo saudí, considerándolo una zona de operaciones militares.
El aeropuerto de Riad, situado a unos mil kilómetros de Yemen, representa un punto neurálgico para el tránsito aéreo en la región, contando con cinco terminales. A medida que las autoridades saudíes evalúan la situación, no han aclarado posibles retrasos sobre eventos importantes, como el Congreso Mundial de la Energía, programado para esta semana.
La situación continúa siendo tensa y compleja, y el enfoque en la seguridad y la estabilidad en la región es más crucial que nunca.
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