Cuando Helene Plotkin compró, hace sesenta años, un cuadro que representaba a una mujer sentada en una tienda de segunda mano en White Plains, lo hizo simplemente porque le gustaba. Como antigua estudiante de arte, no pudo resistirse a los colores y la técnica del pincel, además de que el precio, inferior a los $100, era más que atractivo. Lo que no imaginaba era que su apreciación estética cambiaría significativamente la situación financiera de su familia, llevándola a obtener más de $250,000.
La pintura, que muestra a una mujer elegante vestida con un oscuro vestido y un turbante de estilo años veinte en un interior modernista, fue verificada como una obra original del destacado artista escocés F.C.B. Cadell (1883–1937). El 4 de junio, el cuadro se vendió a un comprador privado en una subasta en Europa por 189,200 libras, incluidos los honorarios.
A la edad de 88 años, Plotkin siempre había valorado la pintura, reservando un lugar especial para ella en su hogar, pero nunca se detuvo a considerar su posible valor monetario. “Nunca pensé en ello en absoluto, más allá de que amaba la pintura”, compartió en una entrevista telefónica.
El interés por el cuadro revivió el pasado diciembre, cuando su hijo Barry, de 60 años, comenzó a investigar sus orígenes. Con el título “Portrait of Miss Don Wauchope” visible en la parte posterior, Barry decidió probar suerte con Gemini, el asistente AI de Google. Tomó una foto del cuadro, la subió a la plataforma y preguntó qué podría informarle. Para su sorpresa, la inteligencia artificial proporcionó una impresionante cantidad de información.
Basado en los acentos naranjas y la estética Art Deco de la pintura, Gemini sugirió que podría tratarse de una obra de Cadell, además de mencionar su asociación con un grupo de artistas conocidos como los Scottish Colorists, que incluía a figuras como John Duncan Fergusson y Samuel John Peploe. La AI recomendó que contacto a Nick Curnow y Alice Strang, expertos en el célebre casa de subastas Lyon & Turnbull en Edimburgo.
Al comunicarse, Strang y Curnow confirmaron la identificación, aunque aclararon que la figura representada no era Bethia Hamilton Don Wauchope, sino otra modelo de Cadell, May Easter. Sin embargo, consideraron la pieza como una de las obras maestras del artista, señalando que el hogar estilizado de Cadell inspiró una notable serie de obras en la década de 1920. “Esta pintura reúne magníficamente muchos de sus motivos más celebrados”, comentó Strang.
Este incidente pone de relieve no solo el potencial oculto en lo que muchos considerarían objetos sin valor, sino también la creciente influencia de la inteligencia artificial en el mundo del arte. La historia de la familia Plotkin es un recordatorio de cómo una compra insignificante puede transformarse en un legado inesperado, todo gracias a la curiosidad y la intervención tecnológica.
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