El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ha delineado un ambicioso plan con una inversión de 38,300 millones de dólares destinados a centros de detención para procesar y retener a miles de inmigrantes, muchos de los cuales serán deportados. Este esquema fue presentado en un resumen por la oficina de la gobernadora de New Hampshire, Kelly Ayotte, tras una audiencia en el Senado sobre la creciente presión en los sistemas de detención.
El ICE tiene como objetivo adquirir y reformar 16 edificios para convertirlos en centros regionales de procesamiento, con capacidad para albergar entre 1,000 y 1,500 detenidos por un promedio de tres a siete días. Además, se prevé la apertura de ocho grandes centros de detención, capaces de recibir entre 7,000 y 10,000 inmigrantes por un período medio de 60 días. Estos espacios actuaran como la “ubicación primaria” para aquellos que enfrenten deportación, lo que subraya la necesidad de una infraestructura ampliada ante el aumento anticipado de detenciones en 2026 tras la incorporación de 12,000 nuevos agentes al cuerpo.
El plan se justifica como un esfuerzo para mejorar la eficiencia y reducir la cantidad de centros de detención subcontratados, al tiempo que se busca aumentar la capacidad total de la agencia a 92,600 camas. Según el documento del ICE, este nuevo modelo facilitaría una mejor gestión de la custodia y optimizaría las operaciones de expulsión.
Desde que Donald Trump asumió la presidencia en enero de 2025, el número de detenidos por el ICE ha aumentado un notable 74%, alcanzando más de 68,000 en las recientes estadísticas del gobierno. Este aumento, junto a las preocupaciones de derechos humanos y el impacto social de estas políticas, ha generado un debate agudo en la nación.
Aunque un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional no ha ofrecido comentarios sobre el plan, las instalaciones proyectadas están programadas para entrar en funcionamiento a finales de noviembre de 2026, marcando un nuevo capítulo en las políticas migratorias estadounidenses.
El tema de la inmigración sigue siendo uno de los más debatidos; la situación actual pone en relieve la necesidad de un enfoque integral que contemple tanto la seguridad de las fronteras como el respeto a los derechos humanos. Con la creciente presión en el sistema de detenciones, el futuro de las políticas migratorias transformará no solo la vida de miles de inmigrantes, sino también el tejido social del país.
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