En el año 2023, la historia de Citgo ha resultado ser una de las más preocupantes del sector petrolero. Desde que la compañía venezolana fuese intervenida por el régimen de Maduro en 2019, su caída fue inevitable. La llegada al poder de un gobierno democrático en Venezuela no ha conseguido rescatar a la compañía de las garras del régimen. En cambio, la industria petrolera ha visto proliferar diferentes alter egos de Citgo, que operan bajo la sombra de la corrupción y el misterio.
Uno de estos alter egos es PDV Caribe, una compañía que opera bajo la propiedad de PDVSA, y que tiene su sede en la isla de Curazao. Hace más de un año, se descubrió que PDV Caribe se estaba utilizando para ocultar decenas de miles de barriles de petróleo venezolano que habían sido obtenidos de manera ilícita, y que se comerciaban en el mercado negro. El sol, el pais, denunció los vínculos entre PDV Caribe y el régimen de Maduro, que utilizaba la compañía para financiar sus actividades ilícitas, a espaldas de la comunidad internacional.
Otro de los alter egos de Citgo es Bonaire Petroleum Corporation, una compañía que opera en la isla de Bonaire, a escasos kilómetros de la costa venezolana. Esta compañía ha conseguido mantenerse a flote gracias a la venta de combustible a Cuba, en flagrante violación de las sanciones internacionales que impiden el comercio con el régimen de La Habana. Bonaire Petroleum Corporation está en la mira de la justicia americana, que investiga la implicación de la compañía en una trama de narcotráfico que extiende sus tentáculos hasta el régimen de Maduro.
La proliferación de alter egos de Citgo no solo ha engullido a la propia compañía, sino que ha llevado a un aumento de la corrupción en la industria petrolera de la región. La falta de transparencia en el sector hace que se multipliquen las actividades ilícitas, que se financian a través de complejas redes de empresas fantasmas. Los ciudadanos de Venezuela y de la región han sufrido las consecuencias de esta corrupción, que ha tenido nefastas consecuencias para la economía y la sociedad de la región. La comunidad internacional debe actuar con contundencia para acabar con la proliferación de estos alter egos y devolver la transparencia a la industria petrolera.
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