La Policía Nacional y la Guardia Civil han identificado por ADN en una prisión de Rusia al presunto asesino de una mujer en la pedanía ilicitana de La Hoya que fue estrangulada mientras sacaba a pasear a su perro en noviembre de 2020. La muerte de esta funcionaria judicial por estrangulamiento, cerca de una acequia, se relacionó posteriormente con las muertes de otras tres mujeres en circunstancias muy similares acaecidas en los siguientes seis meses en diversas poblaciones de la Comunidad Valenciana. Los cuerpos también aparecieron cerca o en el interior de acequias. Estas coincidencias generaron alarmismo y alimentaron un bulo sobre la existencia de un asesino en serie que se difundió sobre todo por las redes sociales y en algunos medios de comunicación.
La Policía Nacional y la Guardia Civil siempre rechazaron la vinculación entre los casos, más allá de las coincidencias circunstanciales, y negaron que los crímenes fueran obra de un mismo autor. Ahora han descubierto que el hombre de nacionalidad rusa, que está en su país de origen cumpliendo una condena por otro delito, sí podría estar relacionado con otro homicidio, el de un agricultor en Los Montesinos (Alicante), así como de un intento de agresión a una mujer por arma blanca en Torrevieja (Alicante). Todos ellos tuvieron lugar también en 2020.
Estos dos últimos casos están en investigación, mientras que el crimen de la funcionaria judicial se da prácticamente por esclarecido con la identificación del sospechoso ruso, según fuentes de la investigación citadas por Efe.
La víctima de Elche, Alicia Valera, acababa de obtener una plaza de funcionaria en la Ciudad de la Justicia de la población alicantina. Tenía 45 años y vivía en La Hoya junto a su madre. El crimen ocurrió pasadas las 17 horas del viernes 6 de noviembre de 2020, en la acequia de Riegos El Progreso, donde teóricamente Alicia paseaba con su perro. El cuerpo sin vida de la mujer no presentaba signos externos de violencia, pero el posterior examen forense practicado en el Instituto de Medicina Legal de Alicante reveló signos de estrangulamiento.
En julio de 2021, efectivos de la Guardia Civil detuvieron en la localidad valenciana de Carcaixent, tras siete meses de investigación, a un hombre de 60 años como presunto autor del asesinato de Florina Gogos, la joven rumana de 19 años que desapareció a principios de año cuando ejercía la prostitución en Albal, y cuyo cadáver apareció casi un mes después en una acequia, según fuentes de la investigación. La autopsia reveló que la joven fue estrangulada.
Ese mismo mes, la Guardia Civil arrestó a un hombre como sospechoso de la muerte de Johana Andrea, de 41 años, en la localidad castellonense de Burriana (Castellón), en el paraje natural del Clot de la Mare de Déu, cerca de una acequia. El detenido era la pareja sentimental de la víctima.
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También se vinculó con estos casos al fallecimiento de Olga Pardo, cuyo cuerpo sin vida fue descubierto por unos regantes en la Real Acequia de Moncada, a su paso por el municipio de Massarojos. En un informe preliminar, los forenses determinaron que había sido estrangulada. Sin embargo, se concluyó con posterioridad que la mujer se había asfixiado probablemente al caer por accidente a la acequia y darse un golpe en la garganta, según informa el diario Levante EMV. La investigación de la Guardia Civil había llegado a la misma conclusión de la muerte accidental.
En definitiva, las cuatro muertes de otras tantas mujeres entre noviembre de 2020 y abril de 2021, scuedidos en cuatro municipios de la Comunidad Valenciana, han sido esclarecidas o las investigaciones correspondientes están en vías de cerrarse.
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