La tragedia en la mina Santa Fe de El Rosario, Sinaloa, ha marcado un hito desgarrador en la comunidad minera del país. El pasado 8 de abril de 2026, la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) reportó el hallazgo del tercer minero fallecido tras un derrumbe que atrapó a varios trabajadores. Este minero fue identificado como Abraham Aguilera Aguilera, de tan solo 33 años y originario de Guanajuato.
El cuerpo de Aguilera fue recuperado durante una intensa operación de rescate que involucró tanto a fuerzas federales como estatales. La recuperación se realizó en la noche del 8 de abril y, una vez rescatado, fue trasladado al Servicio Médico Forense de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa para formalizar su identificación. Este proceso culminó el 11 de abril, cuando se confirmó la identidad del minero mediante un comunicado oficial de la Fiscalía.
El accidente en la mina no solo ha intensificado las preocupaciones sobre la seguridad laboral en el sector minero, sino que también ha dejado a la comunidad en un estado de luto e incertidumbre. De los cuatro trabajadores que quedaron atrapados, dos fueron rescatados con vida en distintas operaciones. Sin embargo, la búsqueda para encontrar al último minero atrapado continúa, con un operativo activo en la zona del derrumbe.
Las autoridades han informado que el Comando Unificado está trabajando arduamente en la remoción de escombros, evaluando constantemente las condiciones del sitio. Se destacan los esfuerzos para garantizar la seguridad de los rescatistas mientras se realizan estas labores. A dos semanas del incidente, el avance se ha descrito como sostenido, y la esperanza se mantiene viva entre los familiares y amigos de los atrapados.
Es importante resaltar que las autoridades también están brindando apoyo emocional y psicológico a los familiares de las víctimas, asegurando que no están solos en este difícil momento. El acompañamiento a las familias ha sido una prioridad para el gobierno estatal, mientras se gestionan las extensas operaciones de rescate.
Este trágico suceso subraya la necesidad de medidas más efectivas para garantizar la seguridad en las minas de México, donde el riesgo de accidentes graves es un desafío constante. La comunidad espera que esta tragedia impulse cambios significativos que eviten que incidentes similares vuelvan a ocurrir en el futuro.
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