La Inversión Extranjera Directa (IED) a nivel global ha mostrado señales de recuperación en 2025, con un incremento del 6.0% que llevó el total a 1.6 billones de dólares. Esta tendencia, sin embargo, está marcada por fragilidad y desigualdad, lo que plantea desafíos para diversas economías.
Entre los 20 países que agrupan más del 80% de la IED mundial, se encuentra México, que ha escalado un puesto en la clasificación, pasando del lugar 11 al 10. En 2025, el país captó 41,000 millones de dólares, un aumento apreciable desde los 38,000 millones del año anterior. Esta alza coloca a México en una posición relevante dentro de América Latina y el Caribe, donde se registró un crecimiento del 14% en flujos de capital, alcanzando un total de 188,000 millones de dólares.
El informe destaca que México continúa consolidándose como una plataforma manufacturera esencial vinculada al mercado estadounidense. En un contexto donde las empresas globales buscan reconfigurar sus cadenas de suministro para mitigar riesgos, la cercanía geográfica y los acuerdos comerciales de México se vuelven atractivos.
A pesar del aumento en la IED, el crecimiento se ha concentrado en sectores específicos, dejando la mayoría de las industrias con un panorama moderado. Factores como la incertidumbre para los inversionistas, tensiones geopolíticas y la volatilidad en políticas comerciales han restringido la actividad en nuevos proyectos. La ONU advierte que este crecimiento en la IED enmascara un panorama subyacente más frágil y desparejo, con disparidades notables entre países y sectores.
Este resurgimiento en la inversión está impulsado mayormente por grandes megaproyectos, especialmente aquellos relacionados con la inteligencia artificial. Los centros de datos, el sector energético, incluyendo petróleo y gas, así como la producción de semiconductores, han liderado el crecimiento, mientras que otros sectores, como energías renovables e infraestructura, han experimentado descensos.
El aumento de la IED se ha visto principalmente en países desarrollados, que experimentaron un incremento del 11% en comparación con un modesto crecimiento del 2% en las economías en desarrollo, que captaron 901,000 millones de dólares a nivel mundial. Adicionalmente, la situación en América Latina ha mostrado que los países de la región enfrentan desafíos significativos para atraer y retener inversiones. Durante 2025, 25 de los 56 nuevos casos en el sistema de solución de controversias entre inversionistas y Estados (ISDS) correspondieron a naciones latinoamericanas, lo que resalta las inquietudes continuas en este ámbito.
La recuperación de la IED en 2025 es un indicador de cambios profundos en el panorama de las inversiones globales. Aunque se avanza, es crucial para las economías, especialmente las emergentes, desarrollar estrategias efectivas que fomenten un entorno más atractivo y seguro para los inversionistas en el futuro cercano.
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