Alessandra Ferri ha asumido el timón artístico del Ballet Estatal de Viena con una visión clara y una vasta experiencia. Reconocida como una de las figuras más prominentes en el mundo de la danza, Ferri ha dedicado más de cuatro décadas a la perfección de su arte, destacándose como primera bailarina en el Royal Ballet a los diecinueve años y como prima ballerina assoluta en La Scala. A lo largo de su carrera, ha acumulado dos premios Olivier y un sinfín de presentaciones en los escenarios más renombrados del planeta. Su enfoque como directora se basa en la convicción de que la técnica debe ser el fundamento, no el objetivo, resaltando que la fragilidad en la danza puede convertirse en una verdadera fortaleza.
En su papel actual, Ferri busca inspirar a la nueva generación de bailarines, alentándolos a mostrarse auténticos. En una reciente conversación, compartió las realidades inesperadas de liderar una compañía de ballet de talla internacional, así como los riesgos asociados con las nuevas tendencias en ballet contemporáneo.
Cuando se le preguntó sobre su enfoque al dirigir una compañía sin una estrategia definida, Ferri resaltó que su falta de un plan riguroso en la vida no significa que carezca de uno en su trabajo. Si bien no establece metas concretas para su trayectoria personal, posee una visión clara de cómo quiere operar la compañía, organizando el trabajo con un equipo competente que comparta su propósito. A través de su experiencia como bailarina y directora, ha cultivado un sentido de disciplina y determinación que son esenciales para alcanzar el éxito en este ámbito.
El contraste entre ser una bailarina principal y dirigir una compañía ha traído consigo lecciones inesperadas. Ferri explicó que mientras que en su etapa como intérprete la atención estaba centrada en cuidados personales y en el desarrollo del talento individual, ahora debe dirigir su enfoque hacia el bienestar psicológico y artístico de otros. Cada bailarín aporta su singularidad, lo que representa un nuevo desafío en su rol de líder.
La gestión de las complejidades detrás de cada producción, así como la interacción con relaciones públicas y otros aspectos paralelos, ha sido parte del aprendizaje en su nuevo rol. Sin embargo, muchos elementos no le resultaron ajenos, ya que ha estado ligada a diversas compañías y festivales desde temprana edad. Su experiencia previa en la dirección artística en el Festival de Spoleto en Italia también ha contribuido a su preparación para este nuevo capítulo en Viena.
Con su llegada al Ballet Estatal de Viena, Ferri se propone revitalizar el arte de la danza, dándole un nuevo sentido y significado en un mundo que anhela belleza y autenticidad. La fusión de su trayectoria personal y su visión innovadora promete un futuro vibrante para la compañía, mientras enfrenta los retos del ballet contemporáneo y el desarrollo de los bailarines más jóvenes en este fascinante universo.
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