La industria siderúrgica en México enfrenta una crisis sin precedentes, según Sergio de la Maza Jiménez, nuevo presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero). Con la producción operando únicamente al 55% de su capacidad instalada, este sector se encuentra en una situación crítica, amenazada por la sobreoferta de acero proveniente de China y los elevados aranceles impuestos por Estados Unidos.
En 2025, la producción de productos terminados de acero en México cayó un 8.1%, totalizando 16.8 millones de toneladas. De forma paralela, el consumo también experimentó una disminución del 10.1%, lo que se considera la mayor contracción reciente en la historia de la industria. Esta caída ha sido atribuida a las distorsiones en el mercado provocadas por China y sus “países satélites”, que, con 961 millones de toneladas de acero líquido, concentran el 53% de la producción mundial.
Las importaciones indirectas de acero han superado ya los 11 millones de toneladas en México, y a nivel global, China exporta 137 millones de toneladas de acero indirecto. De la Maza enfatizó que el sector automotor es el principal canal de entrada para estas importaciones.
Complementando este panorama, la presión comercial de Estados Unidos ha sido decisiva. En 2018, se implantó un arancel del 25% al acero y aluminio, inicialmente exento para México. Sin embargo, en 2025, Washington retiró esa excepción y duplicó el gravamen a 50%. Esta medida trascendental ha resultado en una drástica caída de más del 50% en las exportaciones mexicanas tras su implementación, a pesar del déficit siderúrgico que México mantiene con Estados Unidos, cifrado en 2.5 millones de toneladas.
Las cifras revelan que, en diciembre de 2025, las exportaciones de productos terminados se desplomaron un 52% anual, mientras que en todo el año, la baja alcanzó el 21.6%, totalizando 2.4 millones de toneladas.
El contexto en el que se encuentra la industria siderúrgica ha llevado al secretario de Economía, Marcelo Ebrard, a considerar el acero como el primer tema a abordar en la próxima ronda de conversaciones del tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá. Ebrard anunció que las negociaciones se centrarán en tres ejes fundamentales: reducir la dependencia de importaciones de Asia, fortalecer las reglas de origen y asegurar las cadenas de suministro. Además, se prevé una revisión de aranceles y un mayor fomento a las compras nacionales, buscando así respaldar a la industria.
Con todo esto, el futuro de la industria siderúrgica mexicana se presenta incierto y bajo un constante escrutinio, mientras sus líderes intentan encontrar soluciones efectivas ante el desafío que representan tanto la competencia internacional como las políticas comerciales de sus vecinos del norte. Un cambio en esta dinámica podría ser crucial para la recuperación del sector en el corto y mediano plazo.
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