Las medidas adoptadas en reacción al brote del gusano barrenador están generando un impacto financiero significativo en los corrales de engorde en México. Se estima que estas acciones le costarán a los ganaderos aproximadamente cuatrocientos millones de dólares al finalizar el año, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Productores de Carne (Ameg).
Este costo adicional se suma a las pérdidas mensuales de 30 millones de dólares que enfrenta el sector ganadero como resultado del cierre de la frontera norte de México a la exportación de ganado vivo hacia Estados Unidos. Esta medida, que se implementó hace dos meses, se tomó tras la detección del gusano barrenador en varias regiones del sur del país. A pesar de los esfuerzos realizados por el sector para contener la plaga utilizando protocolos sanitarios, inspecciones y cooperación con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), las consecuencias económicas siguen siendo severas.
En una reciente conferencia de prensa, Enrique López, director de la Ameg, mencionó que los ganaderos enfrentan un costo adicional de 122 mil pesos por cada jaula de engorde, que en promedio alberga 75 cabezas de ganado. Esto implica un gasto por animal de alrededor de 1,600 pesos. López también subrayó que estos costos se generan desde el origen del ganado hasta su llegada a un punto de inspección, donde cada animal debe ser verificado individualmente.
Los costos para los ganaderos no se limitan a la inspección; también incluyen gastos por baños, veterinarios, medicamentos, transporte y documentación, además de la merma en el ganado que resulta de la imposibilidad de exportar. “Estamos colaborando y asumiendo esos costos”, afirmó López, reflejando la actitud de cooperación del sector a pesar del impacto económico.
Históricamente, el gusano barrenador ha tenido repercusiones financieras significativas. En 1984, por ejemplo, las pérdidas atribuibles a una miasis similar fueron de 134 millones de dólares. Entre 1960 y 1991, la erradicación completa de esta plaga en los territorios de ambos países costó 750 millones de dólares, lo que equivale a aproximadamente 955 millones en términos de 2020. Además, se estima que un eventual costo de reinfestación podría ascender a 830 millones de dólares.
Recientemente, el 9 de julio, el Departamento del Agricultura de Estados Unidos (USDA) volvió a cerrar la frontera a la exportación de ganado mexicano debido a un nuevo caso de gusano barrenador hallado en el estado de Veracruz. Esta suspensión fue anunciada por la secretaria del USDA, Brooke L. Rollins, y afectó de inmediato el flujo de ganado hacia el mercado estadounidense, uno de los principales destinos de la ganadería mexicana. Este cierre es el tercer incidente en menos de ocho meses, y ocurrió solo tres días después de que se reabriera la frontera, cuando se lograron enviar 900 cabezas de ganado.
La situación del sector ganadero mexicano presenta un cuadro preocupante y un reto significativo para las autoridades y los productores en su esfuerzo por contener la plaga y recuperar la capacidad de exportación.
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