La Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural (Sefader) del estado de Oaxaca ha confirmado el primer caso de miasis por gusano barrenador en un animal doméstico. Este singular incidente se registró en un perro de la comunidad de San Juan Yaeé, ubicada en la Sierra de Juárez.
El diagnóstico del canino reveló la presencia de larvas del Cochliomyia hominivorax, conocido científicamente como el gusano barrenador del ganado. Afortunadamente, el animal recibió atención veterinaria oportuna y ya se encuentra fuera de peligro, bajo vigilancia activa por parte de las autoridades sanitarias de la región.
Este desafortunado acontecimiento trae consigo preocupaciones para los dueños de animales de compañía; aunque este parásito afecta principalmente al ganado, representa un riesgo también para las mascotas que puedan estar expuestas a heridas abiertas. En este sentido, la Sefader ha instado a la población a notificar cualquier sospecha al Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria de Oaxaca (CEFPPO) o al Senasica.
El gusano barrenador ha sido objeto de campañas de erradicación en México desde 1991, pero su reaparición en el sur del país ha llevado a reactivar los operativos de control, que incluso incluyen la participación de perros entrenados para detectar lesiones activas.
En cuanto a los casos humanos de esta miasis, el último reporte del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) indica que, hasta el 13 de junio de 2025, se han confirmado 17 casos en diversas partes de México, incluyendo Chiapas, Campeche y Oaxaca. La mayoría de los pacientes que han desarrollado esta afección presentan factores de riesgo, como enfermedades crónicas, y las lesiones suelen localizarse en áreas delicadas del cuerpo, como la cabeza, extremidades, cavidad oral y genitales, siendo algunos casos tan severos que han requerido hospitalización.
Este tipo de miasis surge cuando las moscas depositan sus huevos sobre heridas abiertas, y las larvas se alimentan de tejido vivo, provocando infecciones graves. Para frenar su propagación, es fundamental la detección temprana y una vigilancia activa en las zonas rurales.
La situación en Oaxaca subraya la importancia de un contacto ágil con las autoridades en salud animal y resalta la necesidad de mantener una alerta constante ante este tipo de parásitos tanto en animales como en seres humanos.
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