La inflación en México ha mostrado una aceleración notable en la primera quincena de noviembre de 2025, aunque se encuentra dentro del rango objetivo establecido por Banco de México (Banxico). Según los últimos datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), el avance quincenal fue de 0.47%, lo que corresponde a una tasa anual de 3.61%. Este repunte modesto se da comparado con el 3.50% que se registró en la segunda quincena de octubre, manteniendo la inflación dentro del margen de 3% ± 1 punto porcentual que tiene como meta la institución.
Para proporcionar contexto, una inflación anual de 3.61% implica que, en promedio, los precios de la canasta básica han aumentado en ese porcentaje durante el último año. Para una familia que gaste 10,000 pesos al mes en bienes y servicios, esto representa un incremento aproximado de 361 pesos en el costo de la misma canasta comparado con el año anterior. Este efecto es aún más palpable al considerar la inflación subyacente, que alcanzó 4.32%, excluyendo productos volátiles como alimentos frescos y energía. Los precios de bienes y servicios de uso cotidiano, como ropa y transporte, han experimentado aumentos más pronunciados que la inflación general.
En línea con esto, los productos de consumo básicos no han incrementado tanto, pero pequeños aumentos en diferentes categorías, como vestimenta y artículos del hogar, han comenzado a tensar los presupuestos familiares. Este fenómeno se observa de manera más aguda en un entorno económico donde el crecimiento es limitado.
Adentrándonos en el impacto específico, los servicios, que son una parte significativa del gasto familiar, también han subido cerca del 4.50%. Esto significa que si un hogar paga aproximadamente 5,000 pesos al mes en servicios como agua, luz y transporte, tendría que desembolsar alrededor de 225 pesos más cada mes debido a estas alzas. La suma de estos pequeños aumentos en diversos frentes podría tributaria en una presión considerable sobre la capacidad adquisitiva de las familias.
Pese a que la inflación se mantienecontrolada en un marco macroeconómico, la inflación subyacente en particular resalta que muchas familias están sintiendo el efecto de estas alzas en sus gastos cotidianos.
Por otro lado, es relevante mencionar que dado el contexto actual, Banxico tiene margen para considerar una relajación en su política monetaria. Esto podría traducirse en una posible reducción de tasas de interés. Los analistas esperan que en la última reunión del año se tomen decisiones al respecto, con proyecciones de una disminución de 25 puntos base llevándole a una tasa de referencia del 7.0%. Esta eventualidad podría facilitar acceso a créditos más económicos, lo cual sería un alivio para muchas familias. Sin embargo, también conlleva el riesgo de reducir los rendimientos de los ahorros existentes y podría afectar de forma mixta a quienes ya tienen deudas a tasas variables.
En este panorama, las familias mexicanas se están viendo impulsadas a realizar ajustes en sus gastos. Se recomienda revisar y ajustar los presupuestos domésticos para considerar las alzas de precios, aprovechar promociones en compras anticipadas y buscar instrumentos de ahorro que ofrezcan cierta protección contra la inflación subyacente, que actualmente es de 4.3%. Asimismo, es clave estar atentos a los ajustes de tasas de interés; aunque los recortes puedan ofrecer alivio, sus efectos no son inmediatos.
Así, mientras la inflación en México permanece bajo control en niveles macroeconómicos, la percepción y el impacto de estas cifras en la vida cotidiana de los ciudadanos requieren atención y adaptación constante.
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