El huracán “Erick” dejó su huella en el sur de México a finales de junio de este año, cuando se desató con fuerza entre el 19 y 20 de junio, alcanzando brevemente la categoría 4 en el océano Pacífico. Tocó tierra como un fuerte huracán de categoría 3 en la costa entre Acapulco y Puerto Escondido, antes de degradarse a tormenta tropical al ingresar a Michoacán. Su paso dejó un saldo devastador: lluvias intensas, inundaciones, deslaves y bloqueos en carreteras que afectaron la vida de miles de ciudadanos.
La presidenta Claudia Sheinbaum, en un viaje aéreo para evaluar los daños, constató la magnitud de los estragos en los 12 municipios más perjudicados de Oaxaca, Guerrero y Michoacán, en donde se registraron los daños más significativos. Las labores de recuperación están en marcha, con un enfoque en la limpieza de escombros y el restablecimiento de servicios esenciales, así como en la realización de censos para ofrecer apoyo directo a los damnificados.
En Oaxaca, el huracán tocó tierra por la mañana del 19 de junio con vientos que alcanzaron los 205 km/h. Las lluvias torrenciales provocaron deslaves e inundaciones, dañando infraestructuras vitales como carreteras, viviendas, escuelas y hospitales, especialmente en localidades como Puerto Escondido y Pinotepa Nacional. Un trágico incidente resultó en la muerte de un hombre, electrocutado al manipular cables caídos en San Pedro Pochutla. Además, más de 30,000 usuarios sufrieron cortes en electricidad y telefonía, aunque el restablecimiento comenzó a realizarse de inmediato.
El Plan DN‑III‑E se activó, desplegando cerca de 18,000 efectivos del Ejército, Marina y Guardia Nacional, y se habilitaron cientos de refugios para atender a las personas afectadas.
En Guerrero, “Erick” causó intensas precipitaciones que desencadenaron deslaves y bloqueos viales en regiones como Ometepec y San Marcos. Desafortunadamente, una tragedia impactante fue el ahogamiento de un niño de un año, arrastrado por un río crecido durante el intento de cruzar por su madre. También se reportaron daños en viviendas, cortes de servicios y la habilitación de al menos 582 refugios, donde brigadas de rescate y sanidad trabajaron incansablemente.
A su paso por Michoacán, ya como tormenta tropical, “Erick” dejó lluvias persistentes y desbordamientos menores, complicando las condiciones en áreas rurales y montañosas, aunque afortunadamente no se reportaron víctimas ni daños graves.
Las consecuencias del huracán “Erick” subrayan la vulnerabilidad de la región ante fenómenos meteorológicos extremos y la importancia de la preparación y respuesta ante desastres. Las autoridades continúan trabajando para mitigar los efectos y garantizar la recuperación de las comunidades afectadas.
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