Los legisladores del partido Republicano en Estados Unidos, afiliado al presidente Donald Trump, están proponiendo un impuesto sobre las remesas que podría recaudar 22,000 millones de dólares en un plazo de diez años. Sin embargo, los economistas de los grupos financieros Banamex y Banorte advierten que este objetivo puede ser poco realista debido a las distorsiones económicas que podrían surgir.
Los expertos de Banorte explican que la implementación de este impuesto podría resultar en una disminución del volumen de negocios en sectores que dependen de las contribuciones de los inmigrantes, lo que a su vez perjudicaría el empleo y las contribuciones fiscales de empresas y consumidores. Según Banamex, se anticipa que la recaudación podría insinuar una reducción de 0.1% del PIB en los envíos de remesas.
La propuesta contempla destinar 4.9 millones de dólares recaudos a la seguridad fronteriza y 49.7 millones al desarrollo del muro fronterizo y otras instalaciones relacionadas con la seguridad. Sin embargo, ambos grupos de economistas resaltan que estos fondos serían insuficientes para cubrir los proyectos planteados.
Otro punto a considerar es que, con la imposición del gravamen, los remitentes de remesas podrían optar por canales alternativos, tanto formales como informales, lo que puede llevar a una disminución en el volumen total de remesas enviadas. Además, los ciudadanos estadounidenses que realicen envíos al exterior podrían acreditar los impuestos en sus declaraciones, limitando así los ingresos adicionales esperados por parte del gobierno.
De acuerdo con el análisis de Banorte, el impacto en los flujos de remesas hacia México podría ser sumamente limitado a pesar de la implementación del impuesto. Los expertos reconocen la ardua labor de los migrantes en Estados Unidos, quienes proporcionan un soporte crucial para sus familias en México. De hecho, antes de la introducción de esta medida, ya se preveía una ligera disminución estimada en los envíos de remesas, proyectada en torno al 1.5% anual.
Los economistas de Banamex también enfatizan la complejidad de la relación entre los migrantes y sus familias. Es difícil determinar con precisión si los envíos de remesas se verían afectados en proporción a la carga impositiva que impliquen, sobre todo ante la posibilidad de que recurran a canales informales para realizar estos envíos.
En conclusión, aunque la propuesta de un impuesto a las remesas se presenta con grandes ambiciones, los análisis de diversos economistas sugieren que su impacto real tanto en la recaudación esperada como en la economía de México podría ser moderado y lleno de incertidumbres.
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