En la mañana del lunes 10 de agosto de 2026, a las 7:34 a. m. hora local, un devastador terremoto de magnitud 7.4, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó, sacudió violentamente a más de nueve departamentos del centro y occidente de Colombia. Este movimiento telúrico de más de tres minutos generó estados de pavor e incertidumbre en las principales ciudades del país, con Manizales como uno de los epicentros del impacto.
Las imágenes que han comenzado a circular son impactantes, y muchos han destacado los videos que documentan el daño en la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario de Manizales, un monumento arquitectónico crucial para la identidad cultural colombiana. Captados por residentes que evacuaban urgidos, estos registros muestran el preciso momento en que las ondas sísmicas azotaron la catedral. En las grabaciones se pueden observar fallas en la parte superior de la estructura; una de las torres laterales se vio severamente comprometida, desprendiéndose parte de su mampostería. Adicionalmente, el movimiento provocó la caída de imágenes religiosas y la apertura de grietas masivas en la fachada, bien visibles incluso a distancia. Nubes de polvo de concreto envolvieron la escena, mientras los ciudadanos huían aterrados para protegerse del peligro de escombros.
Debido a la situación, las autoridades locales, junto con la Policía Nacional, acordonaron la zona y restringieron el acceso al templo por motivos de seguridad. Informes preliminares indican que el interior de la catedral también presenta fisuras críticas y desprendimientos significativos.
La Catedral Basílica Metropolitana de Manizales no solo es un templo religioso; es un símbolo de la resiliencia de sus habitantes. Concebida en estilo neogótico por el arquitecto francés Julien Polti tras los devastadores incendios de la década de 1920, la catedral fue construida entre 1928 y 1939, alcanzando los 113 metros en su aguja central. Originalmente diseñada como un refugio incombustible y antisísmico, ha soportado varios sismos significativos en su historia. Sin embargo, este último representa uno de los mayores retos para su estabilidad estructural.
Mientras tanto, ingenieros de la Universidad Nacional de Colombia se han movilizado, en colaboración con el Puesto de Mando Unificado, para llevar a cabo inspecciones técnicas de emergencia con el Ministerio de las Culturas, con el fin de evaluar la integridad de la catedral y de su aguja central.
El impacto del terremoto también se ha sentido en la capital del departamento de Caldas, Manizales, que ha declarado estado de alerta máxima. Se han registrado múltiples afectaciones, como el colapso de un edificio en la Avenida Santander, frente a la Universidad Católica, y daños significativos en la gobernación de Caldas y el Palacio de Justicia, que requirieron evacuaciones de emergencia. El Centro Histórico de la ciudad, conocido por su rica arquitectura, también ha sufrido deterioros, incluyendo grietas severas y desprendimientos en edificios tradicionales.
El Servicio Geológico Colombiano y el Servicio Geológico de Estados Unidos confirmaron que el epicentro del sismo se localizó en San José del Palmar a una profundidad de 82 kilómetros. En Quibdó, la capital de Chocó, decenas de heridos han sido atendidos debido a colapsos en infraestructura residencia y pública. En otras ciudades del Valle del Cauca y el Eje Cafetero, como Cali, Pereira y Armenia, también se reportaron daños en rascacielos y una ola de pánico generalizado.
Ante esta calamidad, el Presidente de la República ha activado el Puesto de Mando Unificado a nivel nacional para coordinar la evaluación de heridos, fallecidos y daños materiales en todo el país. Las autoridades han instado a la ciudadanía a mantener la calma, a revisar la infraestructura de sus hogares antes de reingresar y a permanecer atentas a las alertas sobre posibles réplicas.
En Manizales, se prioriza el rescate de personas atrapadas en zonas de colapso y la estabilización de los monumentos históricos que corren riesgo de desplomarse. Con cada hora que pasa, la magnitud de esta tragedia se hace más evidente, dejando una profunda huella en la memoria de los colombianos.
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