La reciente implementación del impuesto sobre los pieds-à-terre en Nueva York ha suscitado una intensa discusión en el mundo del arte y la cultura. La nueva medida, presentada por la Gobernadora Kathy Hochul en mayo, es parte del acuerdo presupuestario del estado y busca cerrar el déficit multimillonario de la ciudad, gravando a los propietarios de lujosas segundas residencias.
Según un registro publicado el 24 de julio por el Departamento de Finanzas de Nueva York, se identificaron a muchos personajes notables del arte que podrían verse afectados por este impuesto. Entre ellos se encuentran coleccionistas multimillonarios como Steven A. Cohen, Leon Black y Len Blavatnik. El ámbito del arte también se llena de nombres influyentes como los asesores de arte Allan Schwartzman y los operadores de galerías Larry Gagosian y David Zwirner.
Este nuevo impuesto se aplica a propiedades residenciales valoradas en más de un millón de dólares que no son las residencias principales de sus propietarios. Considerando que Gagosian posee una mansión en el Este de la calle 75, valorada en 63.3 millones de dólares y vinculada a una LLC, la lista ha revelado información crítica sobre la propiedad en manos de estos magnates.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha promovido este impuesto como una forma de que los ricos contribuyan a la economía de la ciudad, incluyendo un video que muestra el penthouse de Kenneth C. Griffin en Central Park, valorado en 238 millones de dólares, que podría generar hasta un millón de dólares anuales en impuestos.
El impacto de este impuesto es significativo; se estima que puede añadir decenas de miles de dólares a las facturas fiscales anuales de algunos propietarios. Según declaraciones del alcalde, si la propiedad de un individuo vale más de 5 millones de dólares, pronto recibirá una notificación en su buzón.
El Department of Finance ha enfatizado que la inclusión en la lista no necesariamente implica que la propiedad esté sujeta a este impuesto, y que el registro es una práctica común. Sin embargo, la atención mediática en torno a este tema ha llevado a algunos propietarios a buscar formas legales de demostrar que sus propiedades son en realidad residencias principales.
Por otro lado, figuras como Adam Lindemann, coleccionista y comerciante de arte, han expresado su indignación, señalando que el lanzamiento del registro representa una violación de la privacidad. Lindemann, cuya residencia en el Upper East Side está valorada en 41 millones de dólares, ha defendido su compromiso con los impuestos en la ciudad.
La ciudad tiene estipulado que los propietarios de casas y condominios tienen hasta el 21 de agosto para solicitar una exención, mientras que los propietarios de co-ops tienen hasta el 24 de agosto. Las facturas de impuestos oficiales se enviarán en noviembre, dándole a la comunidad del arte y a los propietarios de bienes raíces de lujo una razón de peso para reflexionar sobre su futuro en Nueva York.
A medida que el debate sobre el impuesto avanza, surge una pregunta crucial: ¿comenzarán los grandes coleccionistas a abandonar la Gran Manzana en busca de destinos más amigables en términos fiscales? La respuesta a esa pregunta podría tener implicaciones profundas para la escena cultural y artística de la ciudad en los próximos años.
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