La reciente propuesta del Congreso de Estados Unidos de implementar un impuesto del 3.5% sobre las remesas ha generado una gran preocupación entre los inmigrantes mexicanos que envían dinero a sus familias en México. Según la vocera de la plataforma Zapp, Valerie Angelkos, esta medida implicaría un costo adicional de 12 dólares sobre los 350 dólares que comúnmente se envían, lo que multiplicaría por 2.5 el costo actual de las transferencias.
Este incremento en los costos podría tener un efecto directo no solo en la cantidad de dinero que se envía, sino también en la frecuencia de estos envíos. Los inmigrantes, que a menudo ya operan con márgenes económicos ajustados, son muy sensibles a los costos de envío, ya que cada peso cuenta para sus familias en México.
Desde la oficina central de Zapp en Miami, se anticipa que el impuesto propuesto podría llevar a las personas a buscar alternativas para enviar dinero, aumentando el riesgo de recurrir a canales no oficiales. Estos canales suelen ser menos seguros, lo que incrementa la probabilidad de fraude y pérdida de dinero. Además, se menciona que no todos los inmigrantes podrán adelantar sus envíos para evitar el gravamen, especialmente aquellos que no cuentan con una Greencard, lo que les limita su capacidad económica para realizar estos pagos.
Los expertos estiman que casi la mitad de los 64,745 millones de dólares enviados a México en remesas provienen de migrantes no documentados, un indicativo de la importancia de estas transferencias para muchas familias mexicanas. En caso de que se apruebe el impuesto, se espera que la industria de servicios financieros también se vea afectada, requiriendo cambios en las operaciones de las plataformas de envío, lo que podría complicar aún más el proceso y afectar negativamente la experiencia del usuario.
Hoy, la transferencia de dinero de Estados Unidos a México puede completarse en menos de 30 minutos. Sin embargo, la implementación del impuesto exigirá ajustes operativos que podrían alargar este tiempo, además de requerir que los remitentes proporcionen más documentos, complicando aún más el proceso.
Angelkos señala que se deberán esclarecer detalles sobre cómo se aplicará el impuesto, sobre todo en relación con aquellos que cuentan con una Greencard. Una vez que la propuesta sea aprobada, se espera que entre en efecto en enero, brindando un periodo para que las plataformas se adapten a las nuevas regulaciones.
En Estados Unidos, residen aproximadamente 10.9 millones de inmigrantes mexicanos, constituyendo el mayor grupo de inmigrantes en el país. Muchos de ellos trabajan en sectores esenciales, llevando a cabo largas jornadas laborales para obtener ingresos mensuales que oscilan entre 2,000 y 3,000 dólares brutos. En marzo, se reportaron ingresos por remesas de 5,150 millones de dólares, con un promedio de envío de 383 dólares, lo que representa un aumento del 18.9% en comparación con el año anterior, en parte debido a la depreciación del peso mexicano.
Finalmente, es fundamental destacar que, a medida que se continúe discutiendo esta propuesta fiscal, los inmigrantes y las plataformas de envío de remesas deberán permanecer informados sobre los cambios que se avecinan y cómo estos impactarán tanto sus economías como la conexión con sus seres queridos en México.
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