En un significativo acto de sostenibilidad y desarrollo marino, se llevó a cabo el hundimiento controlado del ex buque ARM Onjuku en las aguas que conectan la Laguna Madre y el Golfo de México, un evento que fue atestiguado de manera remota por la presidenta Claudia Sheinbaum. Este hecho, ocurrido el 13 de mayo de 2026, busca contribuir al reforzamiento del Sistema Artificial Arrecifal de Tamaulipas y apoyar la pesca en el Puerto del Norte de Matamoros.
Desde el buque Papaloapan, anclado a las costas de Tamaulipas, el gobernador Américo Villarreal Anaya, junto con el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales, y la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, resaltaron la importância de la Marina Armada de México en proyectos de seguridad y medio ambiente. Villarreal Anaya enfatizó cómo el nuevo arrecife beneficiará a los pescadores locales y fomentará el desarrollo portuario en la región.
Este hundimiento del buque, que fue construido en Japón en 1977 y donado a México en 1978, representa el segundo paso de un proyecto que se inició en 2024 con el hundimiento del ex buque Huracán. Más allá de ser una simple operación de hundimiento, este acto simboliza el compromiso del país con la sostenibilidad y la recuperación de áreas marinas que, en el caso del ARM Onjuku, servirá para favorecer la reproducción de especies como el huachinango o pargo rojo.
El secretario de Marina subrayó que la ceremonia refleja una visión nacional donde el desarrollo y la sostenibilidad deben ir de la mano. Resaltó que “proteger el mar es proteger el futuro de México”, al tiempo que recordó el valor de los arrecifes, que albergan alrededor del 25% de la biodiversidad marina, y cumplen funciones vitales como la protección de costas contra la erosión.
La Titular de Semarnat, Alicia Bárcena, destacó que este buque, que anteriormente se utilizó para fines oceanográficos y pesqueros, ahora se transforma en un nuevo hogar para los arrecifes, elementos esenciales para el equilibrio climático y sostenimiento de la vida marina. Con el buque hundido a aproximadamente 15 millas náuticas (27.8 kilómetros) de la costa de El Mezquital, el proceso fue cuidadosamente controlado mediante sistemas específicos que aseguraron su descenso al fondo del mar.
Este esfuerzo en Tamaulipas no solo reafirma el compromiso del gobierno en cuestiones de sostenibilidad, sino que también representa un paso adelante hacia un desarrollo que concilie crecimiento económico y conservación del medio ambiente, asegurando un mañana más saludable y productivo para las comunidades costeras y el país en su conjunto.
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