Un juez argentino formalizó acusaciones graves contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), su presidente Claudio “Chiqui” Tapia y otros directivos. En un fallo emitido el lunes 30 de marzo de 2026, el magistrado dispuso su procesamiento por evasión fiscal, específicamente por “apropiación indebida de tributos” y “apropiación indebida de recursos de la seguridad social”. Como consecuencia, se impuso un embargo de 350 millones de pesos, equivalentes a unos 250,000 dólares.
La AFA, como entidad jurídica, también ha sido procesada y embargada por los mismos delitos. El juez tomó esta decisión en virtud de una denuncia penal presentada por la Agencia de Recaudación Fiscal de Argentina (ARCA). Según esta denuncia, la AFA y sus responsables habrían incurrido en “retenciones indebidas” y en la falta de pago de impuestos y aportes a la seguridad social, con un monto total que asciende a alrededor de 19,000 millones de pesos (aproximadamente 13 millones de dólares).
El 12 de marzo, Tapia y otros cuatro ejecutivos de la AFA comparecieron ante el juez, pero la AFA desestimó las acusaciones, asegurando que las deudas mencionadas son “inexistentes”. Además, los líderes de la AFA han atribuido esta situación a presiones del gobierno del ultraliberal Javier Milei, quien está promoviendo la transformación de los clubes de fútbol en sociedades anónimas deportivas, un modelo que ha encontrado resistencia por parte de los clubes, dado que es incompatibile con los estatutos de la AFA.
La situación ha llevado a los clubes a suspender la novena fecha de la Liga Profesional de la Primera División, programada entre el 5 y el 8 de marzo, como acto de solidaridad hacia los denunciados. Esta es solo una de las tres preocupaciones legales que enfrenta la AFA bajo la presidencia de Tapia, quien lidera la organización desde 2017. Además, la AFA está bajo investigación por posibles delitos de lavado de dinero, un proceso que llevó a una incursión policial en sus instalaciones en diciembre del año anterior para examinar sus relaciones con una entidad financiera privada.
A medida que estos acontecimientos se desarrollan, el fútbol argentino se encuentra en una encrucijada, donde las luchas legales y las presiones gubernamentales amenazan con alterar el paisaje del deporte más popular del país. La AFA, en este contexto, deberá encontrar la manera de despejar su nombre y restablecer su reputación ante los aficionados y la comunidad en general, mientras las miradas están puestas sobre el futuro de la selección campeona del mundo.
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