En el horizonte de la industria automotriz en México se vislumbra una transformación significativa, impulsada por el fortalecimiento de las cadenas de suministro en el sector de autopartes. Este fenómeno, ligado al aumento del contenido regional con Estados Unidos y al nearshoring 2.0, se prevé que permita al país captar 2,400 millones de dólares en inversión extranjera directa (IED) durante 2026, según proyecciones de Julio Galván, gerente de Estudios Económicos de la Industria Nacional de Autopartes (INA).
A pesar de la incertidumbre generada por la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), México ha consolidado su papel como el principal proveedor de autocomponentes para Estados Unidos. En octubre de 2025, la participación del país en el mercado estadounidense alcanzó un 46.2%, mientras que en el acumulado enero-octubre de ese año fue del 43.8%. Esta tendencia supera significativamente las cifras de Canadá y Asia, posicionando a México como un jugador clave en este sector.
Las expectativas son positivas, ya que se anticipa que la IED en autopartes aumente más del 9% en el presente año. Este crecimiento es impulsado por diversos proyectos en curso que responden a la demanda del mercado estadounidense. Galván destaca que las ampliaciones de plantas ya establecidas en México están optimizando procesos para satisfacer la creciente solicitud de volúmenes por parte de Estados Unidos, un fenómeno que se refleja también en las exportaciones.
Para el cierre de 2025, se estima que la IED en autopartes se situará en alrededor de 2,200 millones de dólares, una cifra que, aunque inferior a los 2,467 millones del 2024, sigue siendo un indicador de la recuperación del sector. Hasta el tercer trimestre de 2025, México había captado 1,904 millones de dólares, lo que representa una disminución del 17.2% en comparación con el mismo período del año anterior. Sin embargo, la IED mostró señales de reactivación en el tercer trimestre, con un incremento del 7.3% respecto al segundo trimestre del año.
La proyección para la industria de autopartes continúa siendo optimista, evidenciando su papel como motor de la economía mexicana. Este crecimiento se refleja en el aumento de las ventas de automóviles en Estados Unidos, incluso a pesar del final de un programa de incentivos para autos eléctricos en ese país. Galván subraya que se espera un pico en la producción de autopartes hacia el cierre del año, lo que compensaría las diferencias observadas en años anteriores.
Históricamente, el mayor pico de IED se alcanzó en 2018, con 4,532 millones de dólares, seguido por 3,964 millones en 2021 y 3,014 millones en 2019. La inminente evolución de plataformas de producción de autos en 2026 promete un reacomodo en el mercado norteamericano, lo cual podría generar tanto oportunidades como desafíos.
En términos de comercio exterior, las autopartes han sido cruciales para el desempeño automotriz en México. Entre enero y octubre de 2025, las exportaciones del sector alcanzaron los 86,758 millones de dólares, mientras que las importaciones sumaron 56,895 millones, resultando en una balanza comercial positiva de casi 30,000 millones de dólares. Estos datos reflejan el papel vital de la industria de autopartes en la economía nacional, consolidando a México como un socio estratégico en la región.
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