El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha decidido clasificar como “reservados” los permisos otorgados al creador de contenido estadounidense MrBeast, quien ha grabado material en sitios arqueológicos de México. Esta acción se produce en el contexto de un procedimiento jurídico-administrativo que afecta a la empresa Full Circle Media S.A. de C.V., vinculada al influencer. La decisión, comunicada tras la solicitud de transparencia 330018325000312, implica que los detalles de estos permisos podrían permanecer en la confidencialidad hasta el año 2030. El INAH ha fundamentado esta medida en el riesgo de que la divulgación de la información genere “resultados perjudiciales” dado que el procedimiento legal continúa abierto.
El escándalo resurgió tras la difusión del video de MrBeast titulado inicialmente “Me pasé 100 horas explorando la selva maya,” posteriormente renombrado “Exploré templos de 2,000 años de antigüedad.” En este contenido, el influencer explora notables sitios como Chichén Itzá, Calakmul, Becán y Chicanná, combinando la aventura con menciones comerciales de marcas como Walmart, 7-Eleven y Feastables, su propia línea de chocolates. Este enfoque ha suscitado críticas por un supuesto uso comercial de zonas que cuentan con protección oficial.
El enfoque del INAH ha tenido giros inesperados. Inicialmente, se había afirmado que la grabación contaba con los permisos adecuados. Sin embargo, en una posterior declaración se alegó un “abuso de confianza,” argumentando que el permiso fue solicitado para un documental, pero se utilizó para fines comerciales. Esta situación podría suponer una violación de la Ley General de Bienes Nacionales y un acuerdo presidencial que prohíbe la explotación comercial del patrimonio cultural. Además, el INAH se ha negado a esclarecer si hubo algún pago asociado al uso de estas zonas.
MrBeast ha refutado las acusaciones de irregularidades, asegurando que su equipo operó conforme a la ley, con acompañamiento de arqueólogos y personal del INAH. También ha manifestado que las menciones comerciales fueron filmadas fuera de los sitios arqueológicos, y que los permisos fueron gestionados a través de autoridades estatales y la Secretaría de Turismo, no con la Secretaría de Cultura. Asimismo, el influencer ha resaltado su contribución a proyectos comunitarios, incluyendo la construcción de pozos de agua y su intención de establecer un fondo para apoyar la investigación arqueológica en colaboración con el INAH.
La situación ha puesto de manifiesto la falta de coordinación entre las diferentes autoridades. Mientras que la Secretaría de Cultura, liderada por Claudia Curiel de Icaza, ha denunciado el uso comercial del patrimonio, la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, ha defendido vehementemente al youtuber, subrayando el impacto económico y turístico que su video tiene para las comunidades locales. En este sentido, ha instado a la Secretaría de Cultura a canalizar sus preocupaciones directamente al gobierno de Campeche, que asumió la gestión de dicho proyecto.
Por otro lado, el gobierno de Yucatán ha mantenido una postura en silencio, con sus secretarías de Cultura y Turismo negando competencia en las autorizaciones, a pesar de que sitios clave como Chichén Itzá están ubicados en su territorio.
Finalmente, el director del INAH, Diego Prieto, ha manifestado la intención de encontrar una solución conciliatoria con el equipo de MrBeast. Para ello, se proponen tres condiciones: una disculpa pública por los excesos, un convenio de colaboración y una reparación del daño al patrimonio nacional. Este episodio continúa generando un intenso debate sobre la interacción entre el patrimonio cultural y la influencia de los nuevos medios digitales, dejando ante la sociedad interrogantes sobre cómo se deben gestionar y proteger estos valiosos recursos.
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