Cada paso en la vida de Paolo De Santis lo ha llevado a un lugar especial: la Villa Mondolfo, en el espléndido Lago de Como. Este hogar familiar, que acoge a tres generaciones de los De Santis, se transforma en un viaje a través del arte contemporáneo al cruzar el umbral de su entrada, marcada por una obra del artista Alberto Garutti. El interior está adornado con un gran tapiz creado a partir de retales reciclados y un impresionante candelabro que combina elementos vintage, mostrando la maestría del conceptualista italiano Flavio Favelli. Paolo, un elegante septuagenario, comenta con admiración la forma en que cada pieza se entrelaza en este espacio.
Los De Santis, junto a su hija Valentina, son renombrados hoteleros, reconocidos por revitalizar edificios patrimoniales en Como. Desde la transformación del Grand Hotel Tremezzo en 1970 hasta la reciente inauguración de Passalacqua, un hotel cinco estrellas en una villa neoclásica de 1787, su legado hotelero es notable. La familia también está lista para dar a conocer su última aventura: Casabianca, una villa de 1930 que, bajo su cuidado, se convierte en un “hotel sigiloso” con suites elegantemente diseñadas y un acceso ya abierto al público, exhibiendo una colección de alrededor de 50 obras de arte italiano de la postguerra en un ambiente doméstico.
Antonella De Santis, quien celebró su 70 cumpleaños en Casabianca, enfatiza su deseo de permitir a sus visitantes vivir la experiencia del arte en la tranquilidad de un hogar. Este enfoque singular invita a los visitantes a disfrutar de las obras de una manera íntima, sin las restricciones de un museo.
La colección de arte de los De Santis es un reflejo personal que abarca casi todos los artistas del movimiento Arte Povera, como Alighiero Boetti y Mario Merz. Muchos de estos artistas fueron amigos cercanos de la familia. Las obras incluyen creaciones significativas como una escultura de Anselm Kiefer y un letrero de neón de Alfredo Jaar, que resuena fuertemente con un mensaje de esperanza en su luminosa instalación.
En Casabianca, la fusión de arte y diseño es evidente, con muebles de Paolo Buffa y alfombras de Gio Ponti que decoran los espacios, creando un ambiente que evoca la riqueza estética del arte italiano desde 1930. Los De Santis se esfuerzan por ofrecer a los visitantes una experiencia más lenta y contemplativa, donde puedan tomar un libro y disfrutar del entorno.
Para aquellos que buscan deleitarse con la gastronomía, el ambiente también incluye una colaboración con la histórica pastelería milanesa Cova, donde se sirven delicias complementadas por un entorno que permite disfrutar de la belleza del Lago de Como. Este destino no solo celebra el arte, sino que también se dedica al placer y la calidez del hogar.
En suma, Casabianca se presenta como un innovador cruce entre arte y hospitalidad, ofreciendo a sus visitantes una experiencia única en uno de los lugares más encantadores de Italia.
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