Se ha reportado la detección de humo cerca de una instalación de carga vinculada a la central nuclear de Zaporiyia, localizada en el sur de Ucrania y ocupada por Rusia. El Ministerio de Energía ha aclarado que están en proceso de determinar la ubicación exacta del fuego y sus potenciales repercusiones. Subrayaron que el área afectada se halla fuera del perímetro de seguridad de la instalación nuclear, lo que resalta los riesgos asociados a la ocupación rusa de esta crucial planta.
La central de Zaporiyia es la mayor de su tipo en Europa y ha sido objeto de grave preocupación por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) desde que comenzó el conflicto en Ucrania. Con la central bajo control ruso desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022, se ha mantenido fuera de operación, aunque aún alberga uranio en sus reactores.
Situada a aproximadamente 440 kilómetros al sureste de Kiev, la ciudad de Zaporiyia permanece bajo jurisdicción ucraniana, pero ha experimentado ataques en sus alrededores debido a la proximidad del frente de batalla. Para mitigar los riesgos, el OIEA realiza rotaciones de personal en la planta con el objetivo de verificar las condiciones de seguridad.
Rusia ha manifestado en ocasiones su intención de reiniciar la central. En una reciente conferencia, el director del OIEA, Rafael Grossi, declaró que se están llevando a cabo diálogos con las partes involucradas sobre la posible reactivación de la planta, aunque enfatizó que se requiere una consideración cuidadosa sobre el asunto.
Los seis reactores de la instalación continúan alimentados con uranio, aunque se encuentran en un estado de “parada fría,” lo que implica que las reacciones nucleares han cesado. Sin embargo, la planta sigue dependiendo de electricidad externa para mantener la refrigeración adecuada de los reactores y asegurar otros sistemas vitales. Durante el conflicto, la electricidad ha sido interrumpida en varias ocasiones, lo que ha llevado a una dependencia de generadores diésel locales.
La situación se ha complicado tras el colapso en 2023 de la presa de Kakhova en el río Dniéper, que previamente proporcionaba agua refrigerante esencial a la planta. Los trabajadores ahora deben excavar pozos para obtener agua, lo que ha afectado seriamente la operatividad de la central.
La falta de acceso a su principal fuente de agua pone en riesgo el funcionamiento óptimo de la planta. Grossi expresó que la demanda de agua cuando la central está activa es significativamente superior a la que necesita en su estado actual, lo que plantea serias dificultades para cualquier intento de reactivarla.
La central de Zaporiyia también ha emergido en el ámbito diplomático; en una conversación reciente, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió que EUA podría asumir el control de las instalaciones nucleares de Ucrania para protegerlas de ataques rusos. En este complejo entorno, las negociaciones y decisiones futuras sobre la planta podrían determinar no solo la seguridad nuclear en la región, sino también impactar en el desenlace del conflicto en Ucrania.
Es importante señalar que la información contenida en este artículo corresponde a la fecha de publicación original, el 12 de agosto de 2025.
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