Los Ángeles sigue con la incertidumbre de quién estará al mando los próximos cuatro años en una de las ciudades más importantes del país. La distancia entre los candidatos demócratas que se la disputan, Karen Bass y Rick Caruso, es de solo 0,5%, casi 2.700 votos.
“Hay cientos de miles de votos que aún deben contarse… Continúo siendo cautamente optimista con los números y sigo a la expectativa de la serie de resultados que vendrán en las próximas semanas”, escribió la noche del jueves Caruso, un desarrollador milmillonario que ha tomado por sorpresa a la élite demócrata de California con una de las carreras más cerradas en décadas. El empresario, de 63 años, desembolsó 100 millones de su fortuna en una campaña en la que explotó el hartazgo de los angelinos en temas como el creciente problema de los sin techo y un aumento desde hace un par de años de 11% de los delitos y la violencia.
Caruso era un desconocido hace meses para la mayoría de los votantes. Muchos de los analistas consideraban que Bass no tendría problema en derrotarlo y tomar el testigo de Eric Garcetti, quien lleva ocho años en el puesto. La candidata, una congresista federal curtida en el trabajo social en el sur de la ciudad, se impuso a Caruso en las primarias de junio por siete puntos. De ganar, Bass haría historia siendo la segunda alcalde negra en la historia de Los Ángeles, solo después del legendario Tom Bradley, un expolicía cuyo abuelo fue esclavo. La competencia comenzó oficialmente en agosto. Bass sacaba entonces 12 puntos a su rival. La ventaja se esfumó en meses. Caruso está en cabeza con menos de 3.000 votos y casi el 60% computado. Todavía quedan por procesar cientos de miles de boletas enviadas por correo. Las elecciones tuvieron una escasa participación, apenas el 25% de los votantes registrados en la ciudad.
Las ultimas horas de la campaña electoral
Bass aprovechó las últimas horas jornadas de su campaña exhibiendo su acceso a las grandes figuras de su partido. En uno de sus cierres tuvo como invitado al senador Bernie Sanders, la estrella del norte entre los progresistas del partido. A mediados de octubre, Bass acompañó a Joe Biden en un mitin celebrado en la ciudad californiana. E incluso participó en una llamada photo op, en la que acompañó al presidente a un restaurante de tacos estilo Tijuana en el barrio de Westwood. La misma mañana de la elección, la vicepresidenta Kamala Harris se dejó ver con Bass comprando bollos en un restaurante de Los Ángeles. La candidata recibió siempre el respaldo de la plana mayor del partido.
Su contendiente, no obstante, construyó un mensaje de mano dura que promete terminar con la suciedad y el crimen que se ha ido apoderando de Los Ángeles en los últimos meses. Caruso, quien debutó en política hace años como republicano y en esta contienda se registró como demócrata para poder avanzar, culpó de estos males al partido que gobierna de forma ininterrumpida la ciudad desde hace más de 20 años. Una de sus promesas estelares es aumentar 1.500 policías al de por sí abultado cuerpo que tiene la ciudad.
Sus mítines se celebraban en The Grove, el popular centro comercial en el centro de Los Ángeles. El escenario, que tiene acabados en mármol, seguridad privada y cuadrillas de limpieza las 24 horas del día, invitaban a sus simpatizantes a soñar con una ciudad más ordenada y limpia, aspectos que gusta resaltar en los desarrollos que llevan su nombre. A lo largo de la campaña sumó los apoyos de celebridades como las Kardashian, la cantante Katy Perry, el actor Chris Pratt, Gwyneth Paltrow y hasta el polémico Elon Musk, famoso por abandonar California harto de su progresía, quien calificó a Caruso de “increíble” en la red social que ahora trata de mantener a flote.
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