En Querétaro, el hacking se ha consolidado como uno de los principales retos en materia de seguridad para las empresas, un problema que se ha visto complicado por el aumento de extorsiones telefónicas. Alfredo Sahagún Sánchez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), ha destacado la gravedad de esta situación, que ha llevado a las compañías a reforzar sus medidas de ciberseguridad.
El impacto del hackeo se ha vuelto alarmante. Empresas grandes han visto cómo sus cuentas son vulneradas, afectando no solamente su información interna, sino también sus relaciones comerciales. Un caso ejemplar es el de un fabricante global de techos que ha pasado casi siete meses lidiando con las consecuencias de un ataque. Los hackers lograron acceder a la información de los clientes, ofreciendo descuentos falsos en productos y creando cuentas bancarias que usurpaban el nombre de la empresa. La complicación ha sido tal que han sufrido desfalcos significativos, y las autoridades estatales y federales están ahora involucradas para dar solución a esta problemática.
La situación pronto se hizo evidente para la empresa cuando comenzaron a recibir quejas de sus clientes deseosos de adquirir sus productos. La Cámara ha intervenido y canalizado el caso a la Fiscalía del estado, y la policía cibernética también se ha sumado al esfuerzo. Este fenómeno no es aislado; bandas organizadas, algunas provenientes de Colombia y otros países, están detrás de estas actividades delictivas.
Además del hacking, las extorsiones telefónicas han alcanzado niveles preocupantes, afectando a varios socios de la cámara. Estas llamadas, originadas en lugares como Jalisco y Colombia, tienen como objetivo amedrentar y defraudar, lo que genera un clima de temor. Sahagún recomienda no responder números desconocidos y adoptar precauciones al recibir este tipo de llamadas.
La reacción de las empresas ha sido la implementación de sistemas más robustos de ciberseguridad, buscando anticiparse a nuevas formas de ataque. De acuerdo con un reciente estudio de KPMG, el 57% de los directivos de empresas en el país reconocen los ciberataques como un riesgo inminente, colocándolos como el tercer riesgo más crítico, solo superado por la inseguridad y nuevas regulaciones. En cuanto a las proyecciones futuras, un 19% de los consultados planea incluir inteligencia artificial en sus estrategias de seguridad cibernética.
El panorama es claro: las empresas en Querétaro y el país entero deberán adaptarse a un entorno en el que la ciberseguridad no es solo una opción, sino una necesidad urgente. La evolución de los métodos de ataque, en combinación con la sofisticación de las bandas delictivas, demanda una respuesta coordinada y decidida.
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