Holly Wiffen, una paracaidista británica de 35 años, vivió una experiencia extraordinaria el pasado 7 de agosto de 2026, cuando sobrevivió a una caída libre inconsciente desde aproximadamente 3.000 metros de altura. Este impactante suceso ocurrió en el aeródromo de Langar, cerca de Nottingham, Inglaterra, durante un salto grupal donde otro paracaidista chocó contra ella a una velocidad de 160 km/h.
La caída de Wiffen se inició mientras participaba en una técnica de paracaidismo conocida como “tracking”, diseñada para alcanzar mayores velocidades en caída libre. Durante el salto, un error de cálculo hizo que un compañero impactara contra la parte trasera de su casco, dejándola sin sentido. Las imágenes de la cámara GoPro que llevaba colocada registraron este trágico momento.
Deslizándose a velocidades de hasta 240 km/h, la paracaidista comenzó a girar sin control. Un otro miembro del grupo intentó alcanzarla, pero no pudo evitar que se precipitara hacia el suelo. Cuando se encontraba a unos 300 metros del suelo, Wiffen, en un acto reflejo que no pudo recordar, logró activar su paracaídas. Esta acción se sumó al despliegue automático de un sistema de emergencia que se activó al detectar una aceleración excesiva y altitud crítica.
Sin embargo, la combinación de ambos paracaídas resultó en un efecto conocido como “downplane”, aumentando la velocidad de descenso en lugar de disminuirla. Finalmente, Wiffen impactó contra un árbol de coníferas a una velocidad que oscilaba entre 65 y 80 km/h, un golpe que, según los expertos, pudo haberle salvado la vida al amortiguar su caída.
El aterrizaje forzoso ocurrió a cientos de metros del punto planificado, en una zona rodeada de caravanas, edificios y líneas eléctricas. “Si no hubiera golpeado el árbol, habría golpeado el suelo y me habría convertido en sopa. La mayoría de las personas no sobrevive a accidentes de paracaidismo como este”, afirmó Wiffen tras recuperarse.
Los rescatistas iniciaron una difícil búsqueda entre matorrales y, para su sorpresa, la paracaidista recuperó la conciencia en el suelo con una pierna en una posición incorrecta. Tras ser trasladada al hospital, se le diagnosticó una fractura severa en la pierna izquierda y una fractura en la columna vertebral, además de varios hematomas. Se sometió a una cirugía en la que se le colocó una varilla metálica en la pierna, y ahora se encuentra recuperándose en la casa de sus padres con muletas.
El accidente ha generado un gran interés en la comunidad de paracaidismo, y expertos del sector han indicado que se llevará a cabo una investigación debido a la rareza de este tipo de colisiones. A pesar de las dificultades, Wiffen no descarta volver a saltar, expresando su deseo de retomar esta apasionante actividad, aunque reconoce que la experiencia la ha dejado un poco nerviosa.
La historia de Holly Wiffen no solo ilumina los riesgos inherentes al paracaidismo, sino que también resalta la tenacidad y el valor de quienes practican este deporte extremo.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


