En el marco del Día Mundial del Riñón, que se conmemora cada 12 de marzo, se ha dado un paso significativo en la atención y comprensión de una enfermedad hereditaria que afecta a miles de personas en México: el riñón poliquístico. La Fundación Mexicana para el Riñón Poliquístico A.C. ha lanzado la primera comunidad nacional de pacientes, con el objetivo claro de ofrecer información, acompañamiento y referencias a servicios especializados.
La Dra. Magdalena Madero, jefa del Departamento de Nefrología del Instituto Nacional de Cardiología, destaca que, aunque el riñón poliquístico no tiene cura, un seguimiento clínico adecuado puede ralentizar la pérdida de la función renal. Este esfuerzo está enraizado en la necesidad urgente de detectar la enfermedad renal crónica (ERC) de forma temprana, ya que muchas personas inician diálisis o requieren un trasplante sin contar con un diagnóstico previo, a pesar de tener factores de riesgo conocidos como diabetes, hipertensión u obesidad.
El riñón desempeña un papel vital en el organismo al regular la presión arterial, el equilibrio de líquidos y electrolitos, así como la producción de eritropoyetina, crucial para la formación de glóbulos rojos. Sin embargo, la disminución de su función puede avanzar sin síntomas durante años, permitiendo que el riñón pierda hasta el 80% de su capacidad antes de que aparezcan manifestaciones clínicas. Por ello, el tamizaje en personas de riesgo se vuelve fundamental.
La Dra. Madero señala que dos pruebas simples, la creatinina sérica y el examen general de orina para detectar albúmina, son esenciales para identificar daño renal en fases iniciales. Sin embargo, estas pruebas no suelen ser solicitadas sistemáticamente en la práctica clínica. Los síntomas, como edema, hipertensión difícil de controlar, náuseas y fatiga, suelen hacerse evidentes solamente en etapas avanzadas.
El control de la glucosa y la presión arterial, junto con prácticas de reducción de sodio y una vida activa, son esenciales para frenar la progresión de la enfermedad. Asimismo, el uso sin supervisión de antiinflamatorios no esteroideos y productos herbolarios, así como la deshidratación crónica, se asocian con un daño renal adicional.
El riñón poliquístico, caracterizado por la formación progresiva de quistes, puede permanecer latente durante décadas. Si uno de los padres presenta esta enfermedad, existe un 50% de probabilidad de que sus hijos también la sufran. El diagnóstico se lleva a cabo mediante ultrasonido renal y análisis de sangre y orina. Es crucial un seguimiento continuo para retrasar la evolución hacia la insuficiencia renal, lo que incrementa la necesidad de terapias sustitutivas y afecta tanto los costos como la capacidad hospitalaria.
Se propone que se integre la evaluación renal en chequeos anuales para individuos con diabetes, hipertensión, obesidad o antecedentes familiares de ERC. A través de la medición de presión arterial, glucosa, creatinina y exámenes de orina, los médicos pueden identificar daño renal en sus primeras etapas. La creación de una comunidad nacional de pacientes con riñón poliquístico busca introducir un apoyo continuo que mejore la adherencia a los tratamientos y seguimiento clínico.
Esta iniciativa llega en un momento crítico para la salud renal en México y busca activar una red de apoyo y recursos que favorezcan el bienestar de aquellos que enfrentan esta condición.
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