Armando G. Tejeda
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 10 de mayo de 2025, p. 2
Madrid. Ramón Andrés, un destacado pensador, poeta y ensayista, acaba de lanzar su cautivador libro *Despacio el mundo* (Acantilado), donde reflexiona sobre el poder de la música para detener el tiempo y ofrecer una “reflexión lenta, profunda, sin precipitaciones”. Su obra presenta 52 cuadros que retratan a músicos afinando sus instrumentos, tal como un laúd, una tiorba, un violín o una viola, creando así un diálogo entre la música y la pintura.
Andrés, originario de Pamplona y autor de obras como *Diccionario de instrumentos musicales* y *El luthier de Delft*, aborda en esta publicación la idea de un Museo del Oído, un espacio imaginario que captura el instante exacto en que un músico afina su instrumento. En una reciente entrevista, el autor subrayó la importancia de vivir con mayor lentitud frente al bombardeo de la “sinrazón” que puede transformarnos en personas violentas.
El autor explicó: “La música es siempre una revelación, una apertura a mundos imprevistos”. Aunque *Despacio el mundo* no sorprende con claves completamente nuevas, busca verificar y explorar la conexión entre la música y la pintura. Andrés mencionó la intensidad que proviene del silencio, el cual se transforma en el umbral sonoro que llena una obra: “El momento de afinar es una epifanía”.
Cuando se le preguntó por qué se centró únicamente en obras de entre los siglos XV y XVIII, Andrés explicó que su intención es evocar un pasado lleno de sabiduría que forma la base de nuestro presente. En el apéndice del libro, se incluyen obras más contemporáneas, pero la selección tiene como fin subrayar la riqueza del pasado.
Además, destacó la importancia del momento de afinación: “Es una metáfora de buscar la armonía en nosotros mismos, no solo en los instrumentos”. La reflexión sobre la velocidad desmedida del mundo atual es clave para entender su obra: “Estamos asediados por la prisa y la urgencia, lo cual impacta profundamente en nuestra humanidad”.
De acuerdo con Andrés, cada obra musical representa “una eternidad en miniatura”, un instante que nos permite detener el tiempo y contemplar. Sin embargo, advierte que la tecnología, incluida la inteligencia artificial, aunque puede servir para mejorar nuestras vidas, también puede ser manipulada: “El verdadero riesgo recae en nuestra codicia y violencia”.
Desde su perspectiva, Andrés invita a resistir la urgencia del mundo actual y reclamo por una vida más contemplativa, alejándose de la búsqueda frenética de éxito material. “He renunciado a muchas cosas y eso me hace libre”, concluyó.
▲ En el nuevo libro de Ramón Andrés se recreate 52 cuadros protagonizados por personas afinando instrumentos musicales, explorando la relación entre música y pintura.Foto Pere Tordera
Aprender a vivir lento
La búsqueda de una “afinación” en todos los aspectos de la vida, tanto la musical como la interior, resuena profundamente en la obra de Andrés, quien nos llama a reflexionar sobre la necesidad de restaurar una armonía perdida. Este enfoque ofrece una crítica poderosa a la velocidad del mundo contemporáneo y sugiere que la lentitud puede ser un camino hacia una existencia más rica y significativa.
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