En el vibrante entorno del mercado del calzado en la Ciudad de México, un grupo de comerciantes y productores de calzado en pequeño ha alzado la voz en apoyo a la reciente exención del programa IMMEX a la industria. Este anuncio ha sido un respiro para muchos, quienes a su vez han solicitado a la administración de Claudia Sheinbaum medidas más decisivas, como la implementación de cuotas compensatorias para frenar la importación de productos chinos, así como una campaña nacional que fomente el consumo de calzado hecho en México.
El contexto de esta solicitud se da en el marco de la celebración del 50 Aniversario del mercado del calzado “La Central”, un emblemático espacio que destaca por la comercialización de zapatos elaborados por pequeños productores y artesanos, especialmente en el ámbito de tenis y huaraches. Esta celebración resalta no solo la importancia del mercado en la comunidad, sino también su lucha constante por competir frente a la invasión de productos asiáticos de bajo costo, que amenazan su supervivencia.
La industria del calzado en México, considerada un sector tradicional que ha brindado empleo a miles, se ha visto severamente afectada por la competencia desleal. En los últimos años, la introducción de calzado importado de China ha provocado una disminución del 18.5% en el PIB del sector, la pérdida de más de 12,000 empleos y el cierre de 120 pequeñas y medianas empresas, impactando a regiones clave como Guanajuato, Jalisco y la misma Ciudad de México.
Eduardo Jair Muñoz Castillo, portavoz de los locatarios del mercado “La Central”, ha enfatizado que este lugar representa más que un simple punto de venta; es un hogar donde miles de familias han encontrado sustento a través del calzado nacional. En el último año, el país ha visto la llegada de más de 60 millones de pares de calzado desde China, y, alarmantemente, cerca del 40% de estas importaciones ingresan a México subvaluadas, un claro ejemplo de prácticas de dumping que dañan la competitividad de la producción nacional.
El mensaje es claro: lo que está en juego no es solo el comercio, sino el futuro de muchas familias mexicanas que dependen del sustento proporcionado por esta industria. Ante esta situación, los productores han demandado no solo la implementación de cuotas compensatorias, sino también una vigilancia aduanera efectiva, créditos accesibles para modernización y una campaña nacional que fomente el consumo de calzado nacional.
Según el Censo Económico 2023 del INEGI, la industria del calzado cuenta con más de 65,000 establecimientos, generando más de 267,000 empleos directos en todo el país. En un periodo en el que el sector se enfrenta a sus mayores desafíos, también se rememoran los orígenes del oficio, con recuerdos de zapateros trabajando en talleres improvisados en barrios de la capital, un testimonio de resistencia y evolución que sigue vigente hoy.
Con un legado de cinco décadas, “La Central” no solo ha sido un epicentro comercial, sino también un símbolo de esperanza y fortaleza ante la adversidad que representa la competencia del calzado importado. La combinación de medidas de apoyo gubernamental y una mayor conciencia del consumo local podría abrir un nuevo ciclo para el sector, protegiendo el sustento de miles de familias mexicanas en la industria del calzado.
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