La inflación en Estados Unidos ha mostrado un comportamiento notablemente estable, manteniéndose en un 2.8% interanual hasta noviembre, según recientes datos del índice de precios del gasto en consumo personal (PCE). Este nivel de inflación, aunque consistente, aún se encuentra por encima del objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal (Fed), lo que genera cierto debate entre los economistas y responsables de la política monetaria.
Los informes han llegado con cierto retraso, en parte debido a la parálisis presupuestal que afectó al país el año anterior. Esta situación dificultó la recopilación de datos económicos, resultando en un rezago que afecta la capacidad de análisis en tiempo real. La última información disponible antes de noviembre fue la de septiembre, que reportó también un 2.8% de inflación. A raíz de la recolección acumulada, se reveló que el PCE había descendido ligeramente a 2.7% en octubre y repuntó de nuevo en noviembre.
En términos de variación mensual, los datos muestran un aumento de precios del 0.2% tanto de octubre a noviembre como de septiembre a octubre. Este crecimiento moderado puede reflejar un ciclo de ajuste que la economía está atravesando en un contexto de incertidumbre y cambios en los mercados laborales.
Un componente clave de la política de la Fed ha sido la reciente reducción de tasas de interés en tres ocasiones a finales del año pasado. Esta medida estaba destinada a estimular la economía mediante la disminución del costo del crédito, una estrategia que se vuelve crucial ante signos de un mercado laboral estancado, donde la creación de empleo ha sido prácticamente nula en los últimos meses.
De hecho, ha habido voces disidentes dentro de la propia Fed, con algunos gobernadores manifestando su oposición a la última rebaja de tasas. Este tipo de disenso indica una diversidad de perspectivas sobre cómo manejar la política monetaria en tiempos de fluctuaciones económicas. A pesar de las presiones externas, incluyendo las declaraciones del presidente Donald Trump que solicitaban recortes adicionales, parece que la Fed podría optar por estabilizar las tasas en la próxima reunión programada para el 28 de enero.
Así, la atención se centra en cómo la Fed navegará por un panorama que, aunque puede parecer manejable, presenta desafíos significativos tanto para la política económica como para la vida cotidiana de los ciudadanos estadounidenses. El equilibrio entre fomentar el crecimiento y mantener la inflación bajo control es una tarea delicada, y el próximo encuentro será crucial para definir el rumbo de la economía en el año que comienza.
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