Hasta la segunda mitad de 2025, la tasa de interés en Estados Unidos tendrá un impacto significativo en las decisiones del Banco de México, según ha señalado el subgobernador Jonathan Heath. Durante una reciente participación en un podcast institucional de Banorte, Heath enfatizó que el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos es un factor crucial en la política monetaria del banco central, aunque en el corto plazo, específicamente en las decisiones de mayo y junio, su influencia será mínima.
Heath destacó que la importancia de este diferencial se prevé que aumente más adelante en el año. A su vez, Jaime Álvarez, vicepresidente de inversiones en la operadora Skandia, explicó que este diferencial actúa como un incentivo para los inversionistas, promoviendo la permanencia en el mercado durante períodos de incertidumbre. Reconoció que hubo un tiempo, en particular en 2022 y principios de 2023, cuando mantener este diferencial de tasas fue fundamental, especialmente cuando la inflación en México alcanzó su punto máximo del 8.70% en septiembre de 2022, la cifra más alta en dos décadas.
Actualmente, la inflación se encuentra más cercana a la meta establecida, lo cual, según Heath, abre la posibilidad de disminuir la tasa de interés. Este enfoque busca facilitar el crecimiento económico, teniendo en cuenta que una tasa restrictiva puede obstaculizar el desarrollo.
El subgobernador añade que las condiciones del ciclo económico son determinantes en la toma de decisiones monetarias. Un escenario de estancamiento económico con alta probabilidad de recesión proporciona margen para una política monetaria menos restrictiva, ayudando a aliviar las presiones inflacionarias. Aunque la meta de inflación sigue siendo una prioridad, el entorno actual sugiere que se está más cerca de alcanzarla que en años anteriores.
Analistas de Skandia, Valores Mexicanos Casa de Bolsa (Valmex) y Banco Base coinciden en anticipar un ajuste de 50 puntos básicos en la reunión programada para el 15 de mayo. Sin embargo, algunos analistas prevén que la decisión podría ser más dividida, con la posibilidad de un recorte más conservador de 25 puntos básicos debido a los recientes datos de inflación.
Proyecciones indican que la tasa de interés en México podría cerrar el año en un rango de 7.75% a 8%, contemplando un enfoque más neutral que refleje un entorno de inflación menos presionada ante un ciclo económico en recesión.
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