El pasado 2 de agosto de 2025, se celebró la inauguración del gasoducto que une Turquía y Siria, marcando un hito en la exportación de gas natural de Azerbaiyán a Siria a través de Kilis. Este evento se llevó a cabo con la presencia de varias figuras destacadas, incluyendo al ministro turco de Energía y Recursos Naturales, Alparslan Bayraktar, así como representantes de Qatar, Siria y Azerbaiyán.
Durante la ceremonia, Bayraktar anunció que esta nueva infraestructura permitirá inicialmente la exportación de 2.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año, con la expectativa de que el suministro eléctrico en Siria pase de un promedio de 3-4 horas diarias a 10 horas diarias. El ministro también destacó que al reorganizar las conexiones, la capacidad de exportación de electricidad aumentará en un 25% en la primera fase del proyecto, y más del doble en fases posteriores, alcanzando 860 megavatios y beneficiando a 1,6 millones de hogares en Siria.
La cooperación entre Turquía, Azerbaiyán y Qatar ha sido fundamental para este avance. Antes de la inauguración, el 30 de julio, Bayraktar había declarado que Turquía ya exportaba 280 megavatios de electricidad al norte de Siria. La introducción del gas azerbaiyano promete acelerar la producción de electricidad en el país, un paso crucial para facilitar el regreso de los sirios que han buscado refugio en Turquía.
La reparación del gasoducto Kilis-Alepo, que tiene una capacidad de transporte de 6 millones de metros cúbicos de gas al día, se completó el 21 de mayo, mientras que se trabaja en reactivar la línea eléctrica Birecik-Halep, que puede generar 500 megavatios de potencia.
En el contexto de la reciente levantada de sanciones por parte de la UE y EE.UU., se anunció un acuerdo estratégico de 7.000 millones de dólares entre diversas empresas, incluyendo Kalyon Holding y Cengiz Holding de Turquía, y entidades de Qatar y EE.UU. Este acuerdo facilitará la construcción de centrales eléctricas de ciclo de gas natural en regiones clave de Siria, contribuyendo con 4.000 megavatios de capacidad instalada, además de una planta de energía solar con 1.000 megavatios de capacidad. Esta alianza busca garantizar la seguridad del abastecimiento energético en Siria y promover el desarrollo regional sostenible.
Desde el estallido de la guerra civil hace más de una década, Siria ha enfrentado una severa escasez de energía. La red eléctrica del país, que alguna vez fue robusta, ha sufrido daños devastadores, reduciendo su capacidad de generación de 8.500 megavatios a 3.500 megavatios. La producción de petróleo, que antes llegaba a 400.000 barriles diarios, ha caído a apenas 20.000 barriles, convirtiendo a Siria en un país dependiente de las importaciones de energía.
La apertura del gasoducto y los acuerdos energéticos representan un paso significativo para restablecer la infraestructura energética de Siria, un país que ha visto su potencial energético prácticamente destruido por el conflicto. Con expectativas de incrementar tanto el suministro de gas como la generación de electricidad, se vislumbra un futuro más esperanzador para la población siria y su capacidad de regresar a una vida más estable.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


