Dos potentes sismos sacudieron el miércoles el oeste de Venezuela, provocando el colapso de varios edificios en Caracas y dejando a numerosas personas atrapadas bajo escombros. La calamidad llevó a expertos a prever “numerosas víctimas y daños extensos” en todo el país.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reportó un primer terremoto de magnitud 7.2, seguido de otro de 7.5 en menos de un minuto, con epicentro ubicado a aproximadamente 160 km al oeste de la capital, lo que elevó las alertas sobre la posibilidad de un desastre a gran escala. Las estimaciones iniciales advierten que el número de fallecidos podría oscilar entre 10,000 y 100,000.
Hasta el momento, las autoridades no han proporcionado cifras oficiales sobre heridos o fallecidos, aunque asistentes de emergencia y testigos confirmaron el derrumbe de edificios y el inicio de operaciones de búsqueda y rescate. “Se nos han venido algunos edificios y casas, estamos atendiendo la emergencia con todos los organismos de seguridad y asistencia”, afirmó el ministro del Interior, Diosdado Cabello, a través de un medio estatal.
Imágenes de video muestran a equipos de rescate trabajando en las ruinas de edificios derrumbados, mientras familiares angustiados clamaban por noticias de sus seres queridos. En Chacao, un municipio al este de Caracas, el alcalde informó sobre el colapso de dos edificios y 16 heridos, aunque no se ofreció un balance definitivo de fallecidos.
La tragedia ocurrió en un contexto particular: muchos venezolanos se encontraban en casa, celebrando un feriado que conmemora una victoria militar de 1821, crucial para asegurar su independencia de España. “Empezamos a oír gritos en cuanto comenzó a temblar. Todo el mundo bajaba corriendo las escaleras”, relató Astrid Ramírez, de 41 años.
Venezuela está situada en una zona tectónica activa donde la placa del Caribe colisiona con la placa sudamericana. Los residentes de Caracas, que ya habían experimentado un devastador sismo de magnitud 6.3 en 1967, se apresuraron a evacuar mientras los edificios temblaban con fuerza.
“Se oyó un estruendo muy fuerte y cosas se cayeron en casa, como jarras del refrigerador. Nunca había vivido algo así”, narró Coro Martínez, de 56 años. El USGS precisó que este nuevo sismo, reportado como de magnitud 7.1, tuvo su epicentro en Montalbán, cerca de Valencia, a una profundidad de 13 kilómetros.
Los residentes de Caracas fueron testigos de un panorama desolador tras el sismo. Técnicos y personal del Hospital de Clínicas de Caracas fueron instruidos para redoblar esfuerzos ante la afluencia de heridos. Videos dan cuenta de pasillos oscuros y trozos de yeso esparcidos, evidenciando la magnitud de los daños sufridos.
Además, se reportaron daños significativos en el principal aeropuerto del país, y muchos residentes de Caracas quedaron sin electricidad e Internet poco después del sismo. El Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos lanzó un aviso para Puerto Rico y las Islas Vírgenes, advirtiendo sobre un posible impacto en las islas cercanas a la costa venezolana, como Aruba y Curazao.
Con esta calamidad, el pueblo venezolano enfrenta una nueva crisis en medio de una situación ya compleja y desesperante. La respuesta de las autoridades y la solidaridad de la comunidad serán cruciales en los días venideros, mientras se evalúa el alcance de los daños y se inician las labores de recuperación.
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