Agentes federales de inmigración de Estados Unidos protagonizaron un nuevo episodio de violencia en Minneapolis, donde un hombre fue abatido el pasado sábado. Este trágico suceso marca el segundo tiroteo mortal en esa ciudad durante el mes, reavivando las tensiones y protestas en torno a la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El incidente ocurrió menos de tres semanas después de que Renee Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, fuera también asesinada por un agente federal durante una operación para arrestar a inmigrantes indocumentados. Según informes oficiales, el gobierno alega que los agentes actuaron en defensa propia mientras buscaban a un “extranjero indocumentado buscado por agresión violenta”. Sin embargo, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, calificó el reciente tiroteo de “atroz” y exigió que la investigación sea conducida por autoridades estatales.
Testigos y un video que circuló en las redes sociales retrataron la escena en la que varios agentes, uno de ellos con un chaleco que indicaba su estatus policial, rodearon a la víctima en el suelo antes de que se escucharan disparos. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, hizo un llamado al presidente Donald Trump para que detenga la operación federal de inmigración en medio de crecientes manifestaciones, algunas de ellas violentas.
Los acontecimientos se tornaron aún más tensos cuando el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) declaró que el individuo, presuntamente, se acercó a los agentes con un arma, lo que llevó a uno de ellos a abrir fuego en defensa propia. La policía local, por su parte, mencionó que la víctima era un “propietario legal de armas con permiso de porte”, dado que Minnesota permite la portación abierta de armas.
Walz expresó su indignación por el “tiroteo atroz”, resaltando que la comunidad de Minnesota está “harta” de la situación. Además, miles de agentes del ICE han sido desplegados en la ciudad, bajo un contexto más amplio de esfuerzos del gobierno federal para intensificar las deportaciones de migrantes indocumentados. Esta escalofriante ola de incidentes ha reavivado las protestas, particularmente después del caso de Renee Good y la reciente detención de Liam Conejo Ramos, de cinco años, y su padre, de nacionalidad ecuatoriana.
Mientras Minneapolis permanece en el centro de la atención pública, el eco de la angustia comunitaria resuena en cada rincón de la ciudad. Los líderes locales piden un alto a la violencia y un cambio en las políticas de inmigración que, según muchos, han exacerbado la crisis humanitaria en el país.
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