En un análisis profundo de las estrategias económicas globales, se observa la trayectoria de India en su enfoque hacia la manufactura y los servicios tecnológicos. Raghuram G. Rajan, exgobernador del Banco Central de la India, junto con Rohit Lamba, destacado profesor de la Universidad de Cornell, han abordado este tema en su libro “Rompiendo el Modelo”, donde argumentan la necesidad de que India se enfoque en el desarrollo de servicios tecnológicos, además de la manufactura.
A diferencia del modelo chino, que se basa en la manufactura de bajo costo, los autores sostienen que India debe capitalizar su base de talento humano, especialmente en servicios tecnológicos de mayor valor agregado. Esta estrategia no solo atendería el mercado interno, sino que también permitiría a la nación exportar sus innovaciones, beneficiándose de que una parte significativa de la población habla inglés.
La manufactura en India, aunque importante para la creación de empleo, debe ir acompañada de procesos de diseño y mercadotecnia que generen un mayor valor. Por ejemplo, en el sector automotriz y en la producción de dispositivos médicos, el valor se ha visto incrementado no solo por la manufactura, sino también por el desarrollo de software y servicios postventa especializados. Esto ha permitido que empresas locales no solo ensamblen productos, sino que ofrezcan un soporte y seguimiento que enriquezca la experiencia del usuario y aumente la fidelidad del cliente.
La evolución de la economía india en los últimos años ha estado marcada por el auge de un sector de servicios robusto, vinculado a soluciones digitales. Actividades como servicios financieros, análisis de datos, consultoría médica, y soluciones logísticas han puesto a India en el mapa como un proveedor global esencial. Esta dinámica no solo ha generado una economía vibrante, sino que también ha abierto nuevas posibilidades a niveles de empleo con salarios competitivos, así como a la creación de empresas con altas utilidades.
Al observar estas tendencias, surgen implicaciones significativas para economías como la mexicana. Si bien la manufactura de exportación es esencial, es crucial que esta se complemente con un sector de servicios de alta calidad. Esto no solo fomentaría la innovación, sino que también podría contribuir a generar empleos bien remunerados y empresas locales de gran impacto económico.
En una época donde el cambio es la única constante, el enfoque de India podría servir como modelo inspirador para otras naciones en desarrollo que buscan diversificar su economía y maximizar las capacidades de una población talentosa. Con un esfuerzo coordenado y un enfoque en la innovación, es posible reimaginar el futuro económico de países con potencial similar.
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