México se prepara para una nueva temporada de huracanes, con la atención centrada en el probable desarrollo de ‘El Niño’ este verano. Este fenómeno natural alterará las temperaturas en las aguas superficiales del Pacífico, factor clave que impacta el clima global y la formación de huracanes. Aunque es difícil prever cuántos ciclones tropicales se intensificarán o su trayectoria, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) anticipa que la actividad en el Pacífico superará la media, mientras que en el Atlántico se mantendrá cerca o por debajo de lo habitual durante la temporada 2026, que se extenderá de mayo a noviembre.
Los huracanes en el Pacífico comienzan generalmente el 15 de mayo, mientras que en el Atlántico la temporada arranca dos semanas después, el 1 de junio. La ventana para la generación de ciclones tropicales abarca aproximadamente seis meses, concluyendo el 30 de noviembre de cada año. Históricamente, las costas de México son impactadas por una media de 5,4 ciclones anuales, siendo el Pacífico el área más afectada. En 2025, el país experimentó un año por debajo del promedio, con solo dos ciclones tocando tierra: el poderoso huracán Erick, de categoría 4, que impactó Guerrero y Oaxaca, y la tormenta tropical Barry, que dejó lluvias récord en Veracruz y Tamaulipas.
Expertos meteorológicos señalan que hay que poner especial atención al Pacífico, donde el calentamiento de las aguas potenciará la formación de huracanes más intensos durante los años ‘Niño’, mientras que el Atlántico podría presentar condiciones más tranquilas. De hecho, los únicos dos huracanes de categoría 5 que han tocado tierra en el Pacífico, Patricia (2015) y Otis (2023), se desarrollaron durante años en que ‘El Niño’ estaba presente. Christian Domínguez, meteoróloga del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, destaca la necesidad de reforzar el monitoreo en la costa del Pacífico, ya que se prevé la posibilidad de huracanes más intensos.
Para clasificar los ciclones tropicales, se utiliza la escala Saffir-Simpson, que distingue entre tres categorías según la intensidad de los vientos: depresiones tropicales (45 a 62 km/h), tormentas tropicales (63 a 119 km/h) y huracanes (120 km/h en adelante). Los huracanes, a su vez, se dividen en cinco categorías. En la zona del Océano Pacífico, se pronostican de 18 a 21 ciclones tropicales para este año: entre 9 y 10 serán tormentas tropicales, de 5 a 6 se clasificarán como huracanes de baja intensidad (categoría 1 o 2), y de 4 a 5 alcanzarán la categoría mayor (3, 4 o 5).
En el Atlántico, Se prevé la formación de 11 a 15 ciclones tropicales, de los cuales entre 7 y 8 serán tormentas tropicales, de 3 a 5 serán huracanes de baja intensidad, y de 1 a 2 se clasificarán como huracanes mayores.
Con el inicio de esta dinámica temporada, es fundamental estar atentos a los pronósticos y mantener operativos los sistemas de vigilancia para garantizar la seguridad de las comunidades costeras. La temporada de huracanes representa desafíos importantes, pero también oportunidades para reforzar la preparación y resiliencia ante fenómenos naturales.
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