Pese a que en muchos países ya es legal la interrupción del embarazo, es verdad que hasta la fecha el aborto sigue siendo un tema polémico, que ha polarizado a la población entre las personas que están a favor y las que están en contra, lo que también ha desencadenado una propagación de información errónea.
Con el objetivo de dejar atrás la estigmatización de dicho procedimiento, la organización Ipas México se ha dado a la tarea de proporcionar información basada en datos oficiales para desmentir aquellos mitos que circulan alrededor del aborto y fomentar en las mujeres su derecho a una decisión informada.

Mito: El aborto es peligroso.
Realidad: Un aborto en situaciones de seguridad técnica y sanitaria con un marco legal favorable y personal de salud calificado, es el evento obstétrico más seguro en la vida reproductiva de las mujeres, además con ello se respetan sus derechos sexuales y reproductivos.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), el aborto legalmente inducido conlleva un riesgo de muerte de 0.58 por cada 100 mil procedimientos, lo que lo hace tan seguro en términos sanitarios como una inyección de penicilina.
En la Ciudad de México desde la implementación del la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en 2007 y hasta 2020, dicho programa no ha registrado una sola muerte relacionada con el procedimiento dentro de las 12 semanas de gestación.
Mito: El aborto pone en riesgo la fertilidad futura
Realidad: No existe ninguna evidencia científica que indique que el aborto afecta la capacidad de tener un embarazo saludable. Los estudios médicos muestran que tener un aborto no dificulta el hecho de resultar nuevamente embarazada.
Mito: Restringir el aborto legal diminuye el índice de abortos
Realidad: Restringir el acceso a los servicios de aborto seguro solo aumenta el riesgo de las mujeres de tener un aborto inseguro.Cuando las mujeres deciden interrumpir un embarazo no deseado y no tienen acceso a servicios de aborto seguro y legal proporcionados por profesionales médicos bien capacitados, se ven obligadas a autoinducirse el aborto o a tener abortos clandestinos, a menudo efectuados por personal médico no calificado y en condiciones antihigiénicas.
La mejor manera de disminuir el índice de abortos es reducir el número de embarazos no intencionales por medio de educación sexual integral, prevención de la violencia basada en género y acceso a métodos anticonceptivos eficaces centrados en la mujer.
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