El senador de Morena por Sinaloa, Enrique Inzunza Cázarez, ha respondido de manera contundente a las acusaciones formuladas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que lo vinculan con el narcotráfico y delitos relacionados con armas. En un mensaje a través de su cuenta de X, Inzunza rechazó firmemente las imputaciones, calificándolas de “mendaces y sin sustento”. Aseguró que está listo para enfrentar cualquier procedimiento legal bajo las leyes mexicanas.
El legislador también desmintió rumores sobre su supuesto contacto con autoridades estadounidenses y la contratación de abogados en el país vecino. “Es falso lo que se publica por medios de la derecha sobre contacto alguno con autoridades extranjeras”, destacó. En su defensa, enfatizó que no necesita representación legal, así como que se considera su propio abogado, respaldado por su integridad.
Las declaraciones del senador surgen en un contexto complicado, ya que el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el 29 de abril, presentó una acusación formal ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, señalando a Inzunza, al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros funcionarios por supuestos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Según los documentos judiciales, se les acusa de conspiración para importar narcóticos, posesión de armamento, y colaboración con la facción de “Los Chapitos”, liderada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Este desarrollo ha llamado la atención no solo por la gravedad de las acusaciones, sino también por la implicación de figuras políticas en una red que supuestamente aprovechó sus cargos para proteger operaciones del crimen organizado y facilitar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Inzunza, por su parte, reafirmó su compromiso con su estado y su país, expresando su orgullo por Sinaloa, y se ha comprometido a cooperar con cualquier requerimiento de las autoridades locales. La situación en torno a casos como este continúa siendo un tema candente en la política mexicana, especialmente en un momento en que la lucha contra el narcotráfico y la corrupción se vuelve cada vez más urgente.
Las repercusiones de estas acusaciones aún están por verse, y el desenlace de este asunto podría tener implicaciones significativas en la política de Sinaloa y en la relación entre México y Estados Unidos. Estaremos atentos a más desarrollos en esta inquietante narrativa.
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