En un evento lleno de expectación, Apple presentó su última gama de iPhones: el iPhone 17, 17 Pro y 17 Pro Max, además de una nueva versión más delgada llamada iPhone Air. Este nombre evoca otros productos de Apple que se destacan por su ligereza, como el MacBook Air. Sin embargo, también recuerda una época en que los fabricantes de smartphones competían por hacer dispositivos cada vez más delgados. En la era de la inteligencia artificial, el enfoque se ha desplazado; ya no importa tanto el tamaño del aparato, sino lo que el software puede hacer.
A pesar de su renombrada presentación, Apple se ha quedado atrás en cuanto a inteligencia artificial en comparación con sus competidores.
Durante el evento, las menciones a la tecnología de inteligencia artificial fueron escasas y se limitaron a recordar actualizaciones de junio en WWDC, como Visual Intelligence y mejoras en la cámara del iPhone 17, como su cámara frontal denominada Center Stage.
La característica de IA más notable, sin embargo, no se introdujo como un avance para los nuevos modelos de teléfono, sino como una función de traducción en vivo para los AirPods 3.
No se mencionó a Siri en absoluto, ni de manera básica ni avanzada.
Se ha discutido ampliamente sobre cómo la falta de avance de Apple en inteligencia artificial podría perjudicar su posición en la industria y su éxito futuro. Mientras tanto, Google lanzó el mes pasado su último teléfono Android, el Pixel 10, impulsado por IA, mientras los usuarios del iPhone aún esperan una versión de Siri que ha sido pospuesta hasta 2026.
Hasta la fecha, Apple ha lanzado solo funciones básicas de IA para sus dispositivos, como herramientas de escritura, resúmenes, imágenes generativas y traducción en vivo, entre otras. Sin embargo, un asistente digital que pueda entender una amplia gama de preguntas sin recurrir a ChatGPT sigue siendo una necesidad insatisfecha.
Recientemente, se informó que Apple busca colaborar con terceros para fortalecer su posición en la carrera de IA. Un Siri mejorado podría funcionar con tecnologías ajenas, como Google Gemini.
Este retraso y la decisión de apostar por una tecnología de terceros podrían parecer malas noticias para Apple. Sin embargo, integrar tecnología de IA de terceros podría convertirse en un punto a favor para la empresa, ya que muchos usuarios de iPhone ya utilizan aplicaciones de Google para varios servicios. Esto abre la posibilidad de que los consumidores usen también la tecnología de IA de Google.
Si Apple opta por integrar IA de terceros, podría significar que la tecnología más avanzada se integrará de forma más nativa en los dispositivos, mejorando la experiencia del usuario de manera fluida. Además, esto permitiría a Apple evitar inversiones significativas en la infraestructura necesaria para competir en el ámbito de la IA.
La nueva estrategia podría proporcionar a los propietarios de iPhone lo mejor de ambos mundos: la estética de Apple y la potente tecnología de IA de otros líderes del sector, todo ello sin comprometer la calidad del hardware por la que la empresa es conocida.
Esto también significaría que Apple podría continuar enfocándose en lo que hace mejor: calidad de construcción, mejoras en la cámara y tecnologías que protegen la privacidad. Los nuevos avances en hardware seguirían atrayendo a consumidores sin sacrificar la última tecnología.
Cabe señalar que esta transición solo se consumará si Apple decide lanzar un Siri que funcione con tecnologías de terceros. Si continúa confiando únicamente en sus propias ofertas de inteligencia, podría enfrentar un futuro adverso.
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