En el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, la Galería “Ruth Rivera Marín” de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) se convierte en un punto de encuentro entre el arte y la reflexión urbana. La exposición “Construir el paisaje” presenta una propuesta del artista plástico Marco Aníbal Cárdenas Ayala, quien, con su vasta trayectoria y más de 30 exposiciones individuales, invita al público a repensar la relación entre el paisaje y la identidad.
Este evento, que coincide con el 90° aniversario del IPN, busca trascender lo meramente conmemorativo. Plantea interrogantes sobre cómo habitamos los espacios que nos rodean y cómo estos moldean nuestra percepción de la identidad colectiva e individual. A través de su obra, Cárdenas Ayala enfatiza que el paisaje no es un simple telón de fondo, sino un espacio construido, resultado de la interacción de las personas con su entorno y la arquitectura.
Las piezas presentadas en “Construir el paisaje” destacan la arquitectura como un actor silencioso que transforma y resignifica los lugares, ya sea desde una perspectiva local o global. Cada obra invita al espectador a cuestionar la supuesta neutralidad de lo cotidiano—calles, barrios o edificios—fomentando un reconocimiento de estos espacios como depositarios de memoria.
La inauguración de la exposición fue un evento significativo, con la presencia de académicos, estudiantes y especialistas del patrimonio cultural. Destacaron figuras como Arturo Reyes Sandoval, director general del IPN, y miembros de ICOMOS México, quienes subrayaron la importancia de no sólo preservar estructuras, sino también los significados que habitan esos espacios. Según la curadora Lilia Ángeles Aburto Guzmán, es esencial abrir diálogos entre arte, arquitectura y conservación, proporcionando un espacio crítico ante el frenético ritmo de cambio urbano.
El arte, según Cárdenas Ayala, lleva al espectador a una introspección profunda: “El arte dirige la mirada hacia el interior”. Cada observador puede construir su propia interpretación del paisaje, anclada en recuerdos y experiencias personales. Este enfoque subjetivo no elimina la dimensión colectiva, sino que refuerza la idea de que los paisajes son el reflejo de procesos históricos y culturales compartidos, donde se inscriben decisiones políticas y hábitos sociales.
Al final, la exposición enfatiza la urgencia de preservar lo que consideramos paisaje. En tiempos de urbanización acelerada, el acto de proteger estos entornos se convierte en un esfuerzo por resguardar una narrativa común, reconociendo el valor simbólico que subyace en las estructuras físicas.
El cierre del evento, ambientado por música jazz, se transformó en una convivencia que rompió las fronteras entre lo académico y lo cultural. Más que un simple acto formal, se buscó generar un espacio de encuentro, diálogo y nuevas perspectivas sobre lo cotidiano. “Construir el paisaje” no ofrece respuestas definitivas, sino una invitación a observar nuestro entorno con mayor conciencia. El mensaje es claro: el paisaje no es solo un escenario visual; es un espacio que debe ser entendido, habitado y construido continuamente desde la experiencia humana.
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