En abril de 2026, Irak se enfrentó a una drástica disminución en su producción de crudo, exportando solo 10 millones de barriles a través del estrecho de Ormuz. Este número contrasta marcadamente con los aproximadamente 93 millones de barriles mensuales que el país exportaba antes del estallido de la guerra con Irán. Así lo informó Basim Mohamed, el nuevo ministro de petróleo iraquí, durante su primera rueda de prensa después de asumir el cargo.
El cierre del estrecho de Ormuz, crucial para las exportaciones de varios países petroleros de la región, incluido Arabia Saudita y Kuwait, ha llevado a una significativa alza en los precios del petróleo. Según Mohamed, las exportaciones actuales son escasas y están condicionadas a la llegada de buques petroleros, los cuales enfrentan dificultades debido a problemas de seguros relacionados con el conflicto.
Con una producción promedio de 1.4 millones de barriles por día, Irak ha comenzado a retomar sus exportaciones a través del oleoducto Kirkuk-Ceyhan, reanudadas en marzo tras un acuerdo con el Gobierno Regional del Kurdistán. Hasta el momento, se han estado enviando alrededor de 200,000 barriles a través del puerto turco de Ceyhan, y hay planes para aumentar esta cifra a 500,000 barriles. Este incremento es parte de un esfuerzo más amplio del Gobierno iraquí por revitalizar su sector petrolero.
Bagdad mantiene conversaciones con Ankara para establecer un nuevo acuerdo de cooperación que abarque no solo las exportaciones, sino también proyectos en las fases de exploración, producción, refinación y comercialización. Este enfoque busca expandir los términos de un tratado previo que se limitaba a la exportación de crudo.
Además, Irak está en diálogo con empresas estadounidenses como Chevron, ExxonMobil y Halliburton para desarrollar proyectos en el sector de petróleo y gas. El ministro instó a estas empresas a formalizar contratos rápidamente para asegurar ingresos significativos para el país.
En el contexto de una creciente ambición de expansión, Irak aspira a alcanzar una capacidad de producción de 5 millones de barriles por día. Para ello, el país está trabajando en colaboración con la OPEP, buscando aumentar su capacidad de exportación. Según Mohamed, la mejora en las exportaciones y la posibilidad de levantar el límite impuesto por la OPEP permitirán a Irak obtener ingresos financieros considerables.
A pesar de la situación actual y el desafío que presenta el entorno mundial del petróleo, Irak ha declarado su intención de seguir formando parte de la OPEP y OPEP+, apoyando una organización robusta que garantice precios estables y aceptables en el mercado, en un momento en que otros, como los Emiratos Árabes Unidos, han tomado rutas diferentes.
La situación en Irak revela no solo los desafíos inmediatos que enfrenta en el contexto de la guerra, sino también su determinación por diversificar y fortalecer su economía a través de la industria petrolera. La mirada del mundo está fija en cómo el país podrá navegar este complejo paisaje y qué estrategias adoptará para asegurar su estabilidad económica a largo plazo.
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